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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 154

30 DÍAS… CAPÍTULO 30. Exorcismos y agua bendita

La familia comenzó a retirarse poco después de terminar la reunión. Darío fue el primero en levantarse y le hizo una seña a Ángel para que se quedara unos minutos con él. Mientras, Alejandra aprovechó inmediatamente para tomar a Allison del brazo.

—Ven, cuñadita. Te enseñaré dónde vas a dormir.

—¿Tengo habitación propia?

—Por supuesto. Somos gente civilizada. El calabozo de las torturas ya solo se usa con fines puramente sexuales.

Ángel levantó una ceja desde el otro extremo de la biblioteca, pero Allison ya desaparecía escaleras arriba con su hermana.

Casi veinte minutos después, cuando terminó de hablar con su padre, recorrió el pasillo hasta su habitación y abrió la puerta; y se detuvo en el umbral al encontrar a Allison sentada en su cama, revisando tranquilamente las cosas que había comprado aquella tarde.

Dejó escapar un suspiro resignado y apoyó la espalda en la puerta.

—¿Alejandra?

—Alejandra —confirmó Allison—. Según ella un cuarto adicional para mí era un desperdicio de cuarto, porque al final tú te ibas a colar. Y… al parecer todavía no soy merecedora de los calabozos sexuales de la mansión.

Ángel soltó una risa ligera mientras sus ojos estudiaban el rostro tranquilo de Allison.

—No tenemos calabozos sexuales en la mansión. Aunque… no metería las manos al fuego por lo que pueda haber pasado en la jaula de pelea —rio él.

—¿Tienen jaula de pelea? —se asombró ella.

—Mi padre fue peleador clandestino… por diversión, más que todo —explicó Angel, así que sí tenemos jaula en casa. Otros tienen bicicletas estáticas, nosotros tenemos jaulas. ¿Qué quieres que te diga?

—Si quieres que me quede —respondió ella dejando lo que tenía entre las manos—. Por el recibimiento me imagino que no traes a mucha gente aquí así que… si no quieres irrespetar la casa de tus padres…

Él la observó durante un instante, sonrió y cerró la puerta. Después pasó el seguro con deliberada lentitud.

—Si habláramos del respeto de mis padres, ellos son la razón por la que esta casa necesitaría agua bendita y algunos exorcismos —murmuró y esa respuesta consiguió que Allison sonriera.

—Solo preguntaba. Estoy tratando de portarme bien, conejito.

—Y yo estoy buscando una conejita que se porte mal así que… creo que tenemos un conflicto de intereses.

Ángel se acercó y ella extendió una mano hacia él.

—Ven aquí, secuestrador.

—¿Algún día dejarás de llamarme así?

—No cuentes con eso.

—OK, entonces vamos a sumarle otro pecado a la casa de mis padres —rio Angel antes de besarla y levantarla contra su cuerpo como si no pesara nada.

A la mañana siguiente, antes de las ocho, ya toda la familia estaba reunida alrededor de la mesa del desayuno. Y apenas habían comenzado a servirse café cuando Darío apareció con varias hojas impresas y dejó una frente a Allison y su hijo.

—Tu tío Kolya ya rastreó el lote de California —comentó y ella olvidó inmediatamente el desayuno.

—¿Tan rápido?

—Le dije que tardaría semanas —respondió Alejandra mientras mordía una tostada—. Y por supuesto que lo tomó como un desafío personal.

Allison agarró el documento y los miró con preocupación.

—Empiezo a sentir que conocer a esta familia debería incluir un manual —carraspeó y Ángel se inclinó hacia ella para leer.

—¿Qué encontró exactamente?

Darío señaló una de las líneas.

30 DÍAS… CAPÍTULO 29. Exorcismos y agua bendita 1

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