Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 174

30DÍAS… CAPÍTULO 50. Un plan

Al otro lado de la línea se escuchó un golpe seco, después otro, y Allison separó ligeramente el teléfono de la oreja.

—¿Ángel?

Algo volvió a estrellarse contra una pared y luego lo que llegó del otro lado parecía una voz sacada de alguna de las cavernas del infierno.

“No te vas a casar con nadie” espetó él, y su tono sonó tan cortante que Allison dejó de sonreír.

—Ángel...

Pero ya no pudo seguir hablando, porque un segundo después lo único que se escuchaba era cómo él gritaba órdenes a diestra y siniestra.

“Alejandra, prepara todo. Salimos ahora. Mamá, dile a papá que baje los pies del sofá, que es hora de trabajar”.

Del otro lado se escuchó algo parecido a ¿cuál es la prisa?” y Angel ni siquiera dudó en responder.

“Porque yo digo que es urgente y punto”.

Y ahí sí que solo se escucharon gritos y algo como muebles cayéndose o puertas derribándose. Allison frunció el ceño porque no sabía qué estaba pasando pero se escuchaba grave.

—Angel… ¿Qué estás haciendo?

“Lo que debimos hacer desde el principio. Ir allá”.

—¿Qué…? ¡No pueden venir aquí!

“Espéranos”. Y eso le salió modo orden.

—¡Ángel, no seas absurdo! Oliver puede regresar en cualquier momento. ¡No puedes venir!

—No va a hacerlo.

Hubo un silencio breve y luego la voz de Ángel sonó a desafío.

“Mírame”.

—¡Ángel...!

La llamada terminó y Allison se quedó mirando el aparato.

—¡Esta familia está completamente loca! —exclamó con frustración, pero exactamente quince minutos después, escuchó el sonido de la cerradura principal.

Allison salió del despacho corriendo, pero la puerta del departamento se abrió y entraron Ángel, Alejandra y Sammy con una tranquilidad ofensiva, haciendo que ella los mirara horrorizada.

—¿Qué demonios hacen aquí?

Y Ángel cerró la puerta como si el ogro por fin volviera a casa.

—Trabajando.

—¡Oliver puede volver!

—No va a volver —respondió Sammy mientras se quitaba los guantes—. Darío está siguiendo todos sus movimientos en tiempo real, si viniera, lo sabríamos.

Allison abrió la boca, pero Alejandra levantó el teléfono.

—Está almorzando con dos ejecutivos al otro lado de la ciudad. Después tiene una reunión. Tenemos tiempo.

—¿Y las cámaras? —se preocupó Allison.

—Controladas durante una ventana limitada —explicó Alejandra—. Así que sería estupendo que dejáramos de discutir y nos pusiéramos a trabajar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS