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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 176

30 DÍAS… CAPÍTULO 52. Parte del plan

Oliver estaba tan alterado que ni siquiera volvió al despacho.

Los paramédicos tomaron los signos de Allison mientras ella continuaba quejándose del dolor abdominal y manteniendo una expresión de auténtico terror.

—¿Desde cuándo está así? —preguntó uno.

—Empezó de repente —respondió Oliver—. Estaba bien y comenzó a vomitar sangre.

Increíblemente, él también parecía aterrado, pero Alisson sabía muy bien que no era un simple miedo. Estaba realmente aterrado de que a ella pudiera pasarle algo y no por amor, al parecer la codicia y el miedo a perder lo que ya creía suyo podían hacer el mismo efecto.

Pero cuando las puertas de la ambulancia se cerraron, ella sintió vibrar discretamente el pequeño dispositivo que llevaba oculto en el oído. Después escuchó la voz de Sammy.

“Ya estamos dentro”.

Allison mantuvo los ojos cerrados.

“La caja está abierta” continuó Sammy. “Esta vez sí lo tenemos. Gánanos tiempo”.

Allison soltó un gemido mucho más convincente y uno de los paramédicos se inclinó hacia ella.

—Tranquila. Ya casi llegamos.

Ella pensó que aquello no podía haber salido mejor. Pero en en el hospital, sin embargo, mantener el espectáculo resultó bastante más complicado.

Tuvo que fingir dolor mientras los médicos comenzaban a examinarla. Aprovechó cada oportunidad para morder discretamente otra de las pequeñas cápsulas de sangre falsa y conseguir que el cuadro siguiera pareciendo alarmante.

Oliver entraba o salía de su habitación dependiendo de lo que los médicos le permitieran. Allison podía escucharlo caminando por el pasillo, hasta que un médico salió finalmente de la habitación y fue a rendirle informes.

—Señor Crewman.

—¿Qué tiene?

—Todavía estamos evaluándola.

—¡Está vomitando sangre!

—Lo sabemos.

—¡Entonces haga algo!

—Estamos haciéndolo. Pero entienda, por favor, necesitamos determinar el origen del sangrado. Sin eso no podemos hacer nada.

Allison permaneció inmóvil, escuchando cómo Oliver parecía cada vez más desesperado.

—¿Está en peligro?

—No puedo responderle todavía…

—¿Puede morir?

Hubo una pausa que a Oliver le sentó como una patada en el estómago, porque la verdad era que los médicos también se espantaban cuando alguien escupía sangre.

—Señor Crewman, necesito que mantenga la calma… —insistió el doctor, interpretando erróneamente aquella desesperación como amor.

—¡No me diga que mantenga la calma! ¡Sálvela! —exclamó.

Allison abrió ligeramente los ojos. El médico dijo algo que ella no alcanzó a escuchar y entonces Oliver respondió con una voz mucho más baja, pero todavía perfectamente audible desde la habitación.

—Haga lo que tenga que hacer, pero no puede morirse ahora.

—¿Perdón? —preguntó el médico frunciendo el ceño y Oliver soltó aire con impaciencia.

—¡Que la salve! Muerta no me sirve para nada porque todavía no me he casado con ella. Le pagaré suficiente, solo… manténgala estable por ahora. Me da igual si se muere después de la boda, pero esta noche no se puede morir.

Sacó un cheque de su bolsillo y lo llenó a nombre del doctor por cien mil dólares antes de empujarlo contra su pecho.

—Vaya a hacer su trabajo, ahora.

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