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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 192

30 DÍAS… CAPÍTULO 68. ¡Puedo dejarlo peor!

Alliosn lo miró como si estuviera viendo a un asesino por primera vez, uno que no tenía ninguna capacidad de arrepentimiento.

—¿Y eso te parecía aceptable? -replicó-. ¿Crees que porque la puta dosis de anticongelante era mínima no importaba?

—¡Sabía lo que estaba haciendo! -replicó él.

—¡Pues eso es peor! ¡Porque sabías y lo hiciste de todas formas! -estalló Allison-. ¿Y qué pasaba con las personas que repetían?

Oliver frunció el ceño.

—¿Qué?

—Una botella. Después otra. ¿Qué pasaba con quienes bebían ese vino regularmente?

—No funcionaba así…

—¡No podías tener control de cómo funcionaba! -replicó ella-. ¿Y las personas que no podían pagar vinos mejores y se acostumbraron a ese? ¿Y los alcohólicos?

—¡No metas cosas que no tienen nada que ver! -Trató de defenderse Oliver.

—¡Claro que tienen que ver! —Allison levantó la voz—. ¡Vendías alcohol barato! ¿Qué creías que ocurriría con alguien que comprara varias botellas porque era lo único que podía pagar?

Y entonces Oliver explotó:

—¿Y eso qué carajo importa? ¡Nadie investiga cuando le fallan los riñones a un par de adictos!

El silencio fue absoluto mientras Allison lo miraba con horror y Oliver respiraba agitadamente.

—Eso... no significa...

—¡Acabas de decirlo! ¡Acabas de confesar que mandaste a adulterar esse vino! -espetó ella.

—¡Hice lo que tenía que hacer! ¡Tenía que salvar la empresa! -replicó Oliver.

—¿A costa de la vida de otras personas?

—¡Fueron tres cosechas malas! —gritó él fuera de sí—. ¡Tres! ¿Tienes alguna idea de lo que eso significa? ¡Contratos, distribuidores, préstamos, inversores...! ¡Todo se estaba viniendo abajo! ¡Tenía que hacer algo para sobrevivir!

Allison lo contempló como si estuviera viendo a un desconocido. Quizá siempre lo había sido.

—Podías perder dinero.

—¡Podía perderlo todo!

—Entonces debiste perderlo -sentenció ella con una calma inesperada y Oliver soltó una carcajada amarga.

—Claro. Es fácil decirlo cuando tienes una empresa que funciona.

—Preferiría declararme en bancarrota cien veces antes que venderle veneno a alguien -replicó Allison con una mueca de asco que hizo a Oliver reaccionar con violencia.

—¡Todo esto es culpa tuya!

Allison parpadeó.

—¿Mía?

—Sí. —Oliver la señaló con un índice que llegó demasiado cerca de su cara—. Tú te metiste donde no debías. Tú empezaste a investigar. ¡Tú provocaste todo esto!

—No. Tú adulteraste el vino.

—¡Y tú montaste aquella mierd@ en mi casa!

Allison guardó silencio, pero Oliver la observó con los ojos encendidos.

—Ahora lo entiendo… -espetó llevándose las dos manos a la cabeza-. Aquella noche… La supuesta pelea por el dinero… la policía entrando en mi casa… ¡Todo fue un montaje! ¡Querías que revisaran mi caja fuerte!

Ella sostuvo su mirada sin que una sola emoción le alterara el rostro.

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