Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 207

CAPÍTULO 82. Un asistente honorífico

Allison lo miró, parpadeó, y finalmente estalló en carcajadas. La risa fue tan inmediata que tuvo que apoyarse contra el respaldo de la silla. Uno de los abogados bajó la cabeza para ocultar una sonrisa, mientras el otro abandonaba cualquier esfuerzo por conservar la solemnidad.

—¿Mi secretario? —consiguió preguntar Allison—. ¡Eres un heredero, por amor de Dios!

—Correcto.

—¡Tu familia tiene más dinero que algunas empresas que distribuimos! —insistió ella.

—No veo qué tiene que ver eso con mis capacidades administrativas.

—¡Ángel!

Él volvió a ajustarse el saco.

—Estoy perfectamente cualificado. Sé usar una computadora, puedo contestar un teléfono y tengo excelente memoria.

—¡No sabes organizar una agenda! —sonrió Allie como si todo aquello fuera surrealista.

—Aprenderé.

—¡Llegas tarde a todas partes!

—Eso es una calumnia.

—La semana pasada llegaste cuarenta minutos tarde a tu propio dentista.

—Había tráfico —se defendió él.

—¡Fuiste en motocicleta!

Ángel ignoró aquel detalle y se alisó el traje como si fuera una armadura.

—Bueno, OK, soy un poco disperso, pero tengo habilidades que tu asistente actual probablemente no ofrece.

Allison se secó las lágrimas que empezaban a aparecer por la risa.

—Tengo miedo de preguntar.

—¡Te llevaré café descafeinado todas las mañanas! ¡Y desde que te levantes de la cama, no tendrás que esperar a llegar a la oficina para ser consentida! —sentenció.

—No quiero café descafeinado.

—Eso no es negociable. Es el único que sé hacer —Angel frunció el ceño.

—Entonces eres un secretario horrible.

—¡Pero te masajearé los pies!

Allison dejó de reír durante un segundo.

—Continúa desarrollando tu propuesta —carraspeó y Ángel sonrió.

—Masajes de pies ilimitados. Almuerzo a la hora correcta. Supervisión de descansos. Control de hidratación.

—Eso empieza a sonar más a carcelero.

—Tengo experiencia en privaciones ilegales de libertad —le dijo él con un guiño—. Y chocolatito sí puedes tomar. Sabes que el mío es el mejor, te lo puedes tomar… y como bonus plus me lo puedes echar encima y…

—¡Por favor, retírense! —les pidió Allison a los abogados antes de pasar más vergüenza ante personas ajenas.

Y ellos fueron los primeros felices de irse.

—Angel, no puedo despedir a mi asistente para darte su puesto. Lleva años conmigo y es mucho más competente que tú —dijo ella por fin cuando pudo respirar con un poco más de normalidad.

—No quiero que la despidas.

—Acabas de decir que serás mi secretario.

—¡Pues dame otro cargo! ¡Eres la CEO de la empresa! Ni siquiera necesito que me pagues.

Allison se llevó dos dedos al puente de la nariz como si él fuera un dolor de cabeza de uno noventa, pero la verdad era que estaba disfrutando demasiado de aquello.

—¿Qué cargo quieres, conejito? —preguntó y Ángel pareció pensarlo.

—¡Ya sé! ¡Asistente de maternidad!

Allison se quedó mirándolo y la primera carcajada fue pequeña, la segunda hizo que se doblara sobre el escritorio.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS