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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 209

30 DÍAS... CAPÍTULO 84. Lo que te puso aquí

Horas después, cuando la ceremonia había terminado, las fotografías estaban hechas y todos habían bebido más allá de lo prudente, Allison y Angel se acercaron al centro de la pista, pero todavía no para el primer baile de los esposos.

—Antes que nada, queremos agradecer a todos los que cambiaron sus planes para estar aquí —dijo Angel—. La ceremonia estaba planeada para dentro de cuatro meses, pero decidimos adelantarla por una noticia muy especial, que les dará Allison a continuación, porque ella me advirtió que esto tenía que hacerse de la forma más dramática posible, y ahora que es mi esposa, no pienso desobedecerla.

Todos se echaron a reír, pero Angel miró a su padre y le hizo un gesto.

—Papá, por favor, acércate —le dpidió, y Darío hizo un gesto de incomprensión pero se acercó de prisa—. Eso, ponte frente a Allison, así… ¡Listo, amor, cuando quieras! —le dijo como si todo estuviera preparado y Allison agarró a su suegro de las solapas, sacudiéndolo.

—¡No eres pitoniso! —exclamó ella con cara de loca—. ¡Ya me casé con él! ¡No voy a ser infeliz por el resto de mi vida ni moriré sola y deprimida! ¿Me estás oyendo? ¡Y encima de todo estoy embarazada y sí es de él!

Para cuando lo soltó ya la familia tenía claro que la imaginación del Diablo Rivera había traumado a su nuera, pero más que eso, ahora todos sabían que la nueva generación de los Rivera estaba en el horno.

—¿¡Estás embarazada!? —vociferó Darío antes de girarse hacia su esposa—. ¡Vamos a ser abuelos, princesa! ¡Vamos a ser abuelos!

—¡Y yo voy a ser tía! —chilló Alejandra abrazando a Allison, y eso fue lo que terminó de descontrolar aquella boda.

Y nadie hablará de las fotografías que salieron de ahí, porque la misma Sammy mandó a enmarcarlas en el viejo cuarto de Angel en la mansión Rivera, para eterna vergüenza de sus protagonistas.

Desde ese momento la familia se reorganizó sin tanto escándalo. Allison era huérfana, así que Sammy y Darío se tomaron muy en serio aquello de que serían los únicos abuelos, le dejaron la dirección de la empresa a Alejandra y se mudaron permanentemente a Nueva York. No sin antes pagarle de nuevo al obispo para que bendijera la empresa, porque dejársela a Alejandra ya era un acto de fe.

El parto de Allie comenzó de madrugada. La noche anterior se había dormido incómoda, y a las tres y diecisiete abrió los ojos al sentir la primera contracción realmente fuerte. Ángel dormía a su lado y ella lo empujó suavemente.

—Conejito.

—Mmm...

—Creo que tu hija quiere salir.

Ángel abrió los ojos y durante dos segundos no reaccionó. Pero al tercero estaba de pie, al cuarto ya se había caído tratando de ponerse toda la ropa a la vez y al quinto parecía a punto de desafiar a algún Terminator de los malos.

—¿¡Ahora!? —exclamó asustado.

—¡No, Ángel, la próxima semana! ¡Solo quería practicar despertarte con la crisis!

Él empezó a llamar a todos mientras Allison respiraba durante otra contracción.

—¿La bolsa? —preguntó él.

—Donde la dejaste anoche.

—¿Documentos?

—En la bolsa.

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