10 AÑOS PARA OLVIDAR
Sinopsis
—¿Giulia Orlenko? —preguntó él con una sonrisa cortés, extendiéndole la mano—. Byron Blackwood. Lamento conocerla en estas circunstancias, pero no fingiré que no es un placer.
Giulia se quedó mirando la mano de aquel hombre como si quisiera romperla. Diez años atrás, Byron le había prometido que la distancia no conseguiría separarlos. Ella le creyó. Le escribió, lo llamó y esperó durante meses una respuesta que jamás llegó. Y ahora él estaba frente a ella, mirándola como si nunca la hubiera conocido.
—Entonces el placer es solo suyo, señor Blackwood —respondió finalmente, estrechándole la mano—. Yo me contentaré con conservar la decepción.
Byron entrecerró los ojos, desconcertado por la frialdad de aquella mujer.
—¿En solo mi impresión o no le agrado demasiado?
—No se preocupe, señor Blackwood. Para que alguien deje de agradarme, primero tendría que haber significado algo.
Diez años habían sido suficientes para que Giulia aprendiera a vivir sin Byron Blackwood, pero no para olvidar lo que él le había hecho. Y si ahora quería acercarse, seducirla y conquistarla como si fuera la primera vez, ella no pensaba detenerlo.
10 AÑOS… CAPÍTULO 1. Un recuerdo de diez años
Giulia dejó la última autorización sobre el escritorio y se frotó las sienes. Llevaba toda la mañana revisando con su asistente los documentos relacionados con la auditoría externa de la empresa de su excuñado, y todavía le resultaba extraño pasar tantas horas entre informes financieros, abogados y autorizaciones.
Hasta hacía pocos días, sus días transcurrían entre lienzos, pinturas y arcilla, sin tener que preocuparse demasiado por los negocios familiares. Aquella había sido una elección deliberada y un privilegio que conocía perfectamente a quién debía agradecer.
—Lamento que haya tenido que dejar su vida para meterse en todo esto —comentó Brandy, su asistente mientras ordenaba los documentos que ya habían revisado—. Sé que dijo que sería temporal, pero honestamente yo tampoco sé cómo manejar los problemas de la empresa y el divorcio de su hermana. Creo que las dos estamos más acostumbradas a pelearnos con proveedores de pintura y no con accionistas.
—Lo sé, pero precisamente por eso no tienes que lamentarlo —respondió Giulia, tomando otra carpeta—. Katerina es la razón por la que pude construir una vida en la que no tengo que preocuparme por la empresa. Ella asumió responsabilidades que también podían haber sido mías y nunca me reprochó que prefiriera dedicarme al arte. Ayudarla durante unos meses es una manera bastante pequeña de agradecerle todos los años que me regaló.
—Cuando lo dice así, suena razonable
—Porque lo es. Además, esto terminará pronto. Katerina resolverá el divorcio, las empresas dejarán de comportarse como si estuvieran preparándose para una guerra y yo regresaré a mis cuadros, mi arcilla y mi maravillosa vida tranquila y solitaria.
Su asistente sonrió.
—Sigue vendiéndome la parte de «solitaria» como si fuera maravillosa.
El problema era que para Giulia Orlenko su soledad era el paraíso, solo había salido de ella porque su hermana se estaba divorciando y necesitaba ayuda, nada más.
—Porque lo es. El problema es que ustedes han sido adoctrinados para desconfiar de la paz —rio Giulia y Brandy soltó una carcajada antes de revisar la pantalla de su computadora.
—Hablando de personas que probablemente no traigan paz, el enviado de Blackwood Holdings solicitó acceso a los informes de la auditoría externa.

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