Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 214

10 AÑOS… CAPÍTULO 4. Una batalla peligrosa

A Byron aquella frase le sentó como una bofetada, aunque no sabía por qué y ese era el problema: que demasiadas cosas relacionadas con aquella mujer, él no podía explicarla, como si las reacciones fueran viscerales, instintivas, sin que tuviera poder sobre ellas.

—¡Giulia, espera, no quise decir…! —intentó detenerla, pero ella ya se alejaba taconeando, y lo peor era que sí, sí había querido decirlo, porque mientras de su boca salían aquellas palabras, su mente solo estaba molesta por el recuerdo de ese hombre que Giulia no había superado en diez años—. ¿¡Pero qué demonios me pasa!? —se gruñó a sí mismo mientras caminaba hacia el área de la subasta, que estaba por comenzar.

Siendo objetivo Byron no sabía absolutamente nada de arte, pero sí sabía cómo sacar de quicio a cualquiera, así que cuando la subasta comenzó él pidió su paleta y se sentó en primera fila entre los que estaban dispuestos a pujar.

Cuando llegó el turno de la escultura, Giulia esperaba una buena cifra. No esperaba escuchar la voz de Byron detrás de ella aumentando la primera oferta.

—Treinta mil al señor Blackwood —concedió el martillero y ella sintió que la sangre le hervía.

—Cincuenta mil —dijo levantando su propia paleta, porque tenía derecho a recomprar su obra si quería. Ella la había entregado por treinta a la subasta como donación, el adicional sería todo para la causa benéfica.

—Setenta mil —exclamó Byron.

Otro hombre pujó. Algunos más intentaron pero Byron volvió a subir.

—¡Ciento cincuenta mil!

—Doscientos mil —dijo Giulia.

La cifra siguió aumentando hasta superar ampliamente el valor estimado, pero a él no le importó.

—¡Trescientos mil! —dijo levantándose y mirándola a los ojos.

Nadie más iba a ofrecer más que eso. Entonces vio la sonrisa descarada en los ojos de Giulia.

—Señorita Orlenko. ¿Quiere hacer otra oferta? —le preguntó el martillero y ella negó mientras su mirada se dirigía a Byron—. Si el señor Blackwood la quiere tanto, que se la quede.

Y en ese momento el lo entendió. Giulia no quería recomprar la pieza, quería que él invirtiera todo lo posible. No quería ganar, quería hacerlo perder.

“¡Oooooh, a ese juego podemos jugar los dos, nena!” pensó.

—¡Pero yo sí tengo otra oferta! —exclamó él levantándose—. Por el bien de la causa que queremos impulsar hoy…

Miró sigilosamente alrededor porque ni sabía qué causa era hasta que vio un cartel: investigación contra el cáncer infantil. “¡Joder, no me puedo aprovechar de esto…” Pero la duda le duró poco. “Al diablo, me confesaré después”.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS