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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 229

10 AÑOS… CAPÍTULO 19. Posesión.

—¡Maldición! —El pecho de Byron subía y abajaba con desesperación mientras intentaba dejar que se ajustara a su tamaño—. Estás tan jodidamente apretada. Me vas a volver loco…

Sus cuerpos chocaban con un ritmo imperfecto y delicioso, casi brutal, mientras Byron la empujaba una y otra vez contra la pared de la ducha. Cada embestida era profunda, poderosa, haciendo que sus pechos se aplastaran contra el frío mosaico. El agua les salpicaba la cara, y Giulia tenía la boca abierta, aunque no emitía ningún sonido, solo jadeos ahogados mientras el mundo se iba desdibujando.

—¡Giulia…! —gruñó él con desesperación mientras una de sus manos bajaba encontraba su clítoris, frotándolo con movimientos rápidos y torpes mientras seguía penetrándola.

La doble estimulación fue abrumadora. El impacto inicial se estaba transformando en una oleada de placer crudo, intenso, casi doloroso. Sentía cada centímetro de su miembro deslizándose adentro y afuera, la textura de sus venas, la forma en que se abría paso en su interior.

—¿Tú también estabas deseando esto? —siseó él sin parar, como si su monólogo de lujuria pudiera crecer con la intensidad—. ¿Por qué tu coño em aprieta así? ¿No quieres que termine…? ¡Ah…! ¡Maldición...! Esto me encanta…

—¡Byron…! —fue el primer jadeo que salió de la garganta de Giulia.

—¿Te gusta? —sonrió él contra su piel—. ¿Te gusta así o quieres que te lo haga más fuerte?

Ella solo pudo asentir, con la cabeza echada atrás y el puño de Byron enredado en su pelo. Él aceleró el ritmo, sus caderas se movieron como un pistón, golpeándola sin piedad. El sonido de su piel chocando contra la suya se unió al estruendo del agua, con un ritmo carnal y primitivo.

—Dime que quieres más…

—¡Quiero más! —gritó ella desesperada, y sintió una mano en su cadera, apretándola con tanta fuerza que estaba segura de que le dejaría moratones.

La otra seguía trabajando en su clítoris, llevándola al borde del abismo, y el orgasmo la golpeó como una ola, una contracción violenta que empezó en su vientre y se extendió por todo su cuerpo. Gritó, esta vez de verdad, con un sonido largo y desgarrador que hizo eco en las pareces. Su sexo se contrajo alrededor de Byron, apretándolo con espasmos incontrolables.

Él sintió sus contracciones y ese fue su detonante. Con un rugido gutural, la embistió una última vez con tanta fuerza que las baldosas parecieron vibrar. Se quedó clavado en ella hasta el fondo, y Giulia sintió cómo su miembro palpitaba dentro, liberando su carga en chorros calientes y profundos.

Luego todo fue gemidos, besos y un letargo casi doloroso antes de arrastrarse mutuamente a otra habitación y convertir aquella madrugada en un capítulo de deseo sin saciar.

10 AÑOS… CAPÍTULO 19. Posesión. 1

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