Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 230

10 AÑOS… CAPÍTULO 20. El final de una actuación

Era él. O no exactamente. El hombre del retrato tenía el rostro algo más joven, quizá tres o cuatro años menos de los que aparentaba Byron ahora. El cabello era ligeramente distinto, las facciones todavía conservaban algo juvenil, pero no había posibilidad de confusión: ¡Era su cara!

Byron acercó el cuadro a la luz y sintió unas náuseas que no tenían absolutamente nada que ver con la droga.

—No puede ser…

Lo giró buscando alguna inscripción, y encontró la firma de Giulia… y una fecha. Antigua, mucho más antigua que el momento en que él creía haberla conocido.

Byron sintió un escalofrío recorriéndolo y volvió a mirar el retrato.

El hombre misterioso. El hombre al que Giulia había amado. El hombre que llevaba años pintando. El imbécil que, según ella, la había traicionado y al que Byron se había ofrecido alegremente para ayudarla a olvidar…. ¡tenía su cara!

—Soy yo. —La frase salió apenas audible—. Pero no puede ser…

¡No, no podía ser!

Dejó el cuadro apoyado contra la pared y comenzó a buscar. Apartó un lienzo, después otro, y encontró un segundo retrato: la misma cara.

Un Byron más joven sentado con expresión divertida, la cabeza ligeramente inclinada y una sonrisa que él reconocía porque era suya. Buscó la fecha y también era antigua.

—Joder. ¿Qué diablos está pasando?

Y lo peor de seguir buscando fue que siguió encontrando cuadros que no tenían ninguna explicación para él. Algunos estaban incompletos. En otros solo aparecía un perfil, unos ojos, una boca. Pero cuanto más buscaba, menos posibilidades quedaban de que aquello fuera una coincidencia.

Parecía tener un gemelo. Un gemelo perdido en algún lugar, o una versión que había vivido una vida que él no recordaba.

Byron retrocedió y la habitación comenzó a parecerle demasiado pequeña. Recordó la subasta, recordó fragmentos mínimos, frases, palabras sin contexto para él, pero todo aquello junto era como el expediente de un caso criminal que lo condenaba.

“Yo ya no tengo dieciocho años”.

Recordó el picnic.

“¿Me parezco a él?”

La mano de Giulia sujetándole la barbilla.

“Si alguien los viera juntos diría que son gemelos. Si no estuvieras tan seguro de no conocerme… casi diría que fuiste tú quien me traicionó”.

—¡Dios mío…! —balbuceó retrocediendo, mirando su cara en todos aquellos cuadros que ahora estaban volteados hacia él.

Giulia no había estado bromeando. No era solo que se pareciera, era que eran casi idénticos, eran…

Byron salió del estudio como si el hombre de aquellas imágenes lo estuviera persiguiendo. Localizó su ropa y se vistió deprisa, todavía intentando encontrar alguna explicación razonable. Quizá Giulia lo había visto antes. Quizá llevaba años siguiéndolo. Quizá existía alguien idéntico a él. Quizá estaba perdiendo la cabeza por completo.

Estaba terminando de abrocharse la camisa cuando escuchó pasos y aquella voz suave e interrogante lo dejó paralizado.

—¿Byron? —murmuró ella y él se giró despacio, tan despacio que por un instante sintió que su corazón se detenía.

Giulia estaba en el pasillo envuelta en una bata de seda, con el cabello desordenado y los ojos todavía cargados de sueño.

—¿Qué pasa?

Pero en lugar de responder Byron tomó su mano y tiró de ella escaleras arriba otra vez. Empujó la puerta como si fuera la reja invisible de una cárcel y la dejó en medio del estudio. Giulia vio los cuadros fuera de lugar y se quedó inmóvil mientras Byron los señalaba.

—Necesito que me expliques esto —siseó y la expresión de la mujer frente a él cambió por completo.

La preocupación se transformó en un segundo en una indiferencia fría que no pedía permiso para herir, ni perdón por la herida.

—¿Estuviste revisando mis cosas? —siseó y eso fue lo que acabó desesperarlo.

—¡Hay retratos míos ahí dentro!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS