10 AÑOS… CAPÍTULO 26. La verdad
Giulia dejó de respirar y una de sus manos cayó lentamente.
—¿Qué accidente?... ¿Qué accidente, Byron? —La voz de Giulia temblaba y él la observó, desconcertado.
—El que tuve cuando tenía diecinueve años.
El rostro de Giulia se vació completamente.
—Tú no...
Amanda consiguió soltarse de ella en ese momento y corrió hacia Byron con expresión desesperada.
—¡No la escuches! —gritó agarrando sus solapas con ambas manos mientras nuevas lágrimas, esta vez de terror, empezaban a correr por sus mejillas—. ¡No escuches una sola palabra de lo que diga! ¡Yo estaba allí! ¡Yo fui quien te salvó!
Byron intentó apartarla pero no sabía cómo.
—Gio, tranquilízate…
—¡No! ¡Tienes que recordarlo! —gritó ella desesperada—. ¡Yo te saqué de aquel coche en llamas! ¡Yo estaba allí cuando murió tu padre! ¡Yo fui contigo al hospital!
Giulia abrió los ojos.
—¿Tu padre?
Byron apenas pudo procesar la confusión y Amanda tiró nuevamente de su abrigo.
—¡Yo me quedé contigo! ¿Lo recuerdas? ¡Cuando despertaste, yo estaba allí! ¡Yo! ¡No ella!
—Suéltame.
—¡Tú solo me recordabas a mí!
Byron se quedó inmóvil.
—No… —murmuró, pero Amanda asintió frenéticamente.
—¡Sí!
—Yo solo recordaba el nombre de Gio —siseó Byron y el rostro de Amanda se contrajo.
—¡Yo era Gio! —vociferó, pero antes de que el eco se apagara, el golpe sonó en todo el jardín.
Giulia le dio una bofetada con tanta fuerza que Amanda perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Él se quedó paralizado mirando la escena: Giulia estaba respirando agitadamente, con los ojos llenos de lágrimas y una furia que parecía haber borrado cualquier otra emoción. Dio un paso hacia Amanda, que se sujetaba la mejilla desde el suelo.
—Puedo pasar otros diez años odiándolo —siseó Giulia—, ¡pero jamás voy a permitir que uses el nombre con el que Byron me llamaba!
Byron empezó a sudar frío. La imagen de Amanda en el suelo, Giulia frente a ella y aquellas palabras que acababan de intercambiar se mezclaron hasta formar algo que su cerebro parecía incapaz de procesar. Pero Giulia no parecía dispuesta a darle tiempo.
—¿Qué pasó en ese accidente? —lo interrogó y Byron negó despacio.
—No lo recuerdo —contestó—. Estuve en coma casi dos meses y cuando desperté me dijeron que mi padre había muerto.
Amanda los miró con impotencia, pero ninguno de los dos le prestó atención.
—¿Dos meses? —repitió Giulia.
—Sí.
—¿Y Gio?
Byron se pasó una mano temblorosa por el cabello.
—Cuando desperté preguntaba por Gio. No sabía quién era, solo... —Frunció el ceño, haciendo un esfuerzo—. Solo tenía ese nombre. Me dijeron que lo repetí varias veces. Después conocí a Giorgia.
Giulia giró lentamente la cabeza hacia Amanda.
—¿Giorgia?
—Ella me dijo que era su nombre —explicó Byron—. Me dijo que era mi novia.
El silencio cayó sobre el jardín y Giulia parecía haber dejado de respirar.
—¿Cuándo ocurrió el accidente?
—Te dije…
—¡La fecha, Byron! ¡La maldit@ fecha!
Él se la dijo y ella sintió que algo se le rompía por dentro. Era el mismo día. El mismo maldito día en que se habían separado. La mañana en que Byron la había abrazado durante una eternidad antes de dejarla marchar. El día en que le había prometido que le escribiría apenas llegara. El día en que Giulia comenzó a enviar mensajes que nunca obtuvieron respuesta.
No la había bloqueado y seguido con su vida. Había sufrido un accidente. Entonces… ¿quién la había bloqueado? Porque su teléfono seguía encendido.
Giulia se abalanzó sobre Amanda y la levantó por el abrigo.
—¿Qué carajo hiciste? —gritó.

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