10 AÑOS… CAPÍTULO 27. Un viaje al pasado
El hospital conservaba el historial médico de Byron. Eso fue lo primero que Giulia necesitó comprobar, no porque desconfiara de él en aquel preciso momento, sino porque ni él mismo sabía ya si podía confiar en su propio instinto.
Después de identificarse, firmar las autorizaciones necesarias y esperar un tiempo que a ella le pareció interminable, Byron recibió acceso a la documentación de su ingreso de diez años atrás. Giulia apretó los puños inconscientemente mientras él abría el expediente digital, y no necesitó leer demasiado, la fecha apareció frente a ella y Giulia dejó de respirar.
—De verdad fue ese día.
Byron volvió la cabeza.
—Dijiste que fue el día que nos despedimos.
Ella asintió despacio y Byron miró nuevamente el documento. Había sufrido un accidente automovilístico grave. Traumatismo craneoencefálico. Múltiples lesiones. Pérdida prolongada de conciencia. Más de dos meses en coma antes de comenzar un proceso lento de recuperación.
Giulia siguió leyendo y sintió que diez años de rabia comenzaban a desmoronarse dentro de ella. Había esperado mensajes de un hombre inconsciente. Había llamado a un teléfono cuyo dueño estaba conectado a máquinas. Había interpretado su silencio como desprecio mientras Byron luchaba por sobrevivir.
Pero eso no cambiaba el hecho de que alguien había bloqueado su número, así que sacó el teléfono.
—¿A quién llamas? —preguntó Byron.
—A mi tío.
Y en efecto, el tío Kolya respondió después de varios tonos.
“Giulia”.
—Tío, ¿recuerdas el favor que me ofreciste hace diez años?
Hubo un breve silencio antes de que él contestara.
“Sí”.
—Qué bien, porque lo necesito ahora.
La voz de Kolya cambió inmediatamente.
“¡Perfecto! ¿Por dónde quieres empezar?”
Giulia miró a Byron y luego respiró hondo.
—Por todo lo relacionado con el accidente de Byron Blackwood hace diez años ene l lago Michigan. Absolutamente todo. Necesito una reconstrucción completa de los hechos y una cadena de evidencias. El accidente, quién llegó primero, quién lo sacó del vehículo, quién recogió sus pertenencias, quién estuvo en el hospital, quién tuvo acceso a él y a su teléfono mientras estaba inconsciente. Todo.
Byron la observaba fijamente, pero ya no se atrevía a preguntar.
“¿Hasta dónde quieres que llegue?” preguntó Kolya.
—Hasta donde tengas que llegar.
“Bien, entonces dame una hora para saber si lo que buscas sigue existiendo, y si existe te mando cada detalle documentado”.
—Gracias tío.
Cuando colgó Byron seguía mirándola, porque ella tenía cara de que no iba a quedarse tranquila ni una hora.
—¿Puedes volar? —preguntó Giulia y él abrió los ojos un poco espantado.
—¿A dónde?
—Eso no responde mi pregunta. ¿Puedes?
—Sí, puedo volar, pero ahora mismo Jordan me necesita – murmuró Byron y ella se detuvo.
—Jordan es un adulto y tiene a Katerina. Mi hermana tiene sus problemas bajo control y nosotros tenemos uno que lleva diez años esperando.

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