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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 82

CAPÍTULO 82. Una investigación legal

Las caras de Jasmine y de Angela eran como un poema de esos épicos: la Odisea, la Ilíada… sobre todo las partes donde la sangre corría como agua. Porque aunque no se viera físicamente, la vergüenza pública también tenía una forma muy especial de sangrar.

Pero antes de que el escándalo pudiera convertirse en una sesión sentimental, la puerta de la sala de juntas volvió a abrirse y un detective de la policía federal entró acompañado por dos agentes uniformados.

Avanzó directamente hasta Jasmine y no se inmutó por su edad, su estatus y mucho menos un apellido que ahora era su condena.

—Señora Jasmine Blackwood, necesitamos que nos acompañe para responder algunas preguntas relacionadas con una investigación en curso.

Jasmine soltó una carcajada.

—Déjeme adivinar. —Señaló a Emerson—. A mí me acusan de comprar médicos, pero ellos también compran policías.

El detective permaneció inmóvil, pero su expresión era feroz.

—Le recomiendo que coopere.

—¿Cooperar? —escupió Jasmine mirándolo de arriba abajo y su sonrisa se volvió burlona—. Seguramente usted también recibió un buen cheque de los Blackwood.

Pero antes de que pudiera continuar, una voz grave resonó desde la entrada.

—¿También cree que un comisionado puede ser sobornable?

Toda la sala giró al mismo tiempo para ver entrar a un hombre alto, de hombros anchos y porte imponente que acababa de cruzar la puerta. Su uniforme oficial bastó para que los agentes se cuadraran inmediatamente, pero los de la junta lo conocían por otra razón. Aquel hombre llevaba dos años saliendo en las noticias, en la televisión y en las conversaciones privadas como el comisionado más intransigente, insobornable y recto que había tenido el estado de Nueva York.

El presidente del consejo abrió mucho los ojos.

—Comisionado Norton... —balbuceó y los murmullos recorrieron la sala.

El hombre caminó sin prisa hasta detenerse frente a Jasmine, y su cara era completamente inexpresiva.

—La alerta de intento de asesinato por fraude patrimonial me llegó desde la cuenta de un notario certificado desde hace semanas, yo mismo ordené la investigación, la dirigí y he revisado personalmente todas las pruebas reunidas desde la “muerte” del señor Blackwood.

Después dirigió una breve mirada hacia Emerson.

—Es bueno volver a verlo en pie —le dijo sin grandes demostraciones de respeto—. La investigación es oficial, cada evidencia presentada fue legalmente obtenida, comenzando con las que se sacaron de su casa la mañana de la “muerte” de su esposo —le advirtió a Jasmine—. Y también son legales las órdenes emitidas esta mañana por el tribunal.

Volvió a mirar a los agentes.

—¡Procedan!

Los policías sujetaron a Jasmine por ambos brazos y ella comenzó a forcejear.

—¡Suéltenme!

Y solo Dios sabe por qué, Angela intentó correr hacia la puerta, pero el segundo agente la interceptó antes de que pudiera dar tres pasos.

De repente, un sonido rompió el silencio y Jordan abrió los ojos al escuchar una sirena, después otra, y otra más.

Jordan frunció el ceño y trató de incorporarse de inmediato, pero su cuerpo apenas respondió. Los brazos temblaron violentamente y apenas consiguió separar los hombros del colchón antes de caer otra vez.

Todo estaba en medio de una bruma rara. Había voces, portazos, pasos acelerados. El corazón comenzó a golpearle el pecho con desesperación y la puerta de la habitación se abrió de golpe.

Tres personas con uniformes de paramédicos irrumpieron acompañadas por un policía… pero el daño ya estaba hecho, porque Jordan sentía que ya no podía confiar ni en unos ni en otros, no sin saber si Jasmine les estaba pagando para que terminaran el trabajo…

Retrocedió como pudo sobre la cama y apartó torpemente una de las manos que intentaba examinarlo.

—¡No...!

El jefe del equipo intentó tranquilizarlo.

—Señor Blackwood, necesitamos revisarlo —le dijo pero Jordan negó desesperadamente.

—¡No me... toquen!

Empujó con la poca fuerza que le quedaba, su respiración comenzó a acelerarse… pero en ese momento el diminuto comunicador escondido en su oído cobró vida.

“Jordan”. Aquella voz hizo que todo se detuviera, y solo Katerina tenía ese efecto en él. “No te resistas, son amigos. Ya todo acabó”.

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