CAPÍTULO 81. Evidencias
La sala de juntas permaneció sumida en un silencio absoluto. Nadie apartaba la vista de Emerson Blackwood. Los informes médicos seguían abiertos sobre la mesa, las hojas con los resultados toxicológicos pasaban lentamente de unas manos a otras y, por primera vez desde que había comenzado aquella reunión, todas las miradas terminaron posándose sobre Jasmine y no por lo que ella hubiera querido.
Uno de los accionistas más antiguos cerró despacio la carpeta y levantó la vista.
—Hay algo que no deja de darme vueltas en la cabeza… —El hombre señaló los análisis—. Si durante años le administraron esa sustancia al señor Blackwood para hacer creer que padecía ELA... ¿eso significa que estaban haciendo exactamente lo mismo con Jordan?
La pregunta cayó sobre la sala como un martillo y varios consejeros comenzaron a intercambiar miradas. Uno de ellos giró lentamente hacia Jasmine.
—¿Era eso? ¿También estaba envenenando a su propio hijo?
—¡No! —gritó Jasmine, levantándose de golpe—. ¡Jordan sí está enfermo! ¡Los médicos lo diagnosticaron!
El presidente del consejo apoyó ambas manos sobre la mesa.
—¿Con el mismo diagnóstico que recibió Emerson?
Jasmine tragó saliva.
—Sí...
—¿El mismo diagnóstico hereditario? —se rio Katerina y Jasmine asintió casi por reflejo hasta que se dio cuenta de que aquello ya no tenía lógica—. Entonces tu historia acaba de derrumbarse. Porque si él jamás padeció esa enfermedad, tampoco existía nada que heredar.
La sala volvió a quedar completamente muda y Katerina se puso lentamente de pie.
—Ya deja de fingir, estabas haciéndole lo mismo a Jordan, ya todos lo sabemos. Tú y Angela lo intoxicaban para reproducir el mismo cuadro clínico que presentaba Emerson. Ya tenías un médico en tu bolsillo, pero necesitabas convencer a los tribunales y a esta empresa de que Jordan estaba perdiendo progresivamente sus facultades mentales y físicas.
Uno de los abogados abrió mucho los ojos.
—Entonces todo el proceso de incapacitación...
—Fue construido sobre una mentira, por supuesto —siseó Katerina, y Jasmine golpeó la mesa.
—¡No tienen ninguna prueba!
La respuesta llegó antes de que Katerina pudiera hablar.
—¡Sí las tenemos! —La puerta volvió a abrirse y Giulia apareció con una memoria USB en la mano, que conectó la sala mientras seguía sonriendo—. De hecho, su cómplice el doctor Collins y su equipo ya fueron debidamente denunciados
Apretó el botón de encendido y levantó una ceja desafiante en su dirección.
—Creo que esto responderá todas las preguntas.
La primera grabación comenzó con fecha de dos días antes. Jordan aparecía sentado en una silla de ruedas, su respiración era pesada y las manos apenas respondían.
Jasmine sostenía varios documentos frente a él.
“Firma”.
Jordan negaba con dificultad.
“No...”
Angela se inclinó sobre él.
“Lo harás tarde o temprano, porque nadie va a venir a rescatarte”.
Varios consejeros se pusieron de pie al mismo tiempo. Incluso algunos accionistas que durante años habían respaldado a Jasmine retrocedieron como si les repugnara permanecer cerca de ella.
Y ella levantó las manos con desesperación.
—¡Escúchenme! ¡Todo eso está manipulado! —Señaló furiosa la pantalla—. ¡Hoy cualquiera puede fabricar un video con inteligencia artificial! —Giró hacia los miembros del consejo—. ¡No pueden creer semejante montaje!
—¿Y yo? —la increpó Emerson con sorna—. ¿También me hizo la inteligencia artificial? ¿Estoy de pie después de dos años de parálisis por la inteligencia artificial?
—¡Todo esto lo organizó Katerina! ¡Y tú fingiste tu muerte para destruirnos! —le gritó Jasmine.
—Fingí mi muerte para sobrevivir, porque tenían médicos comprados, porque ya habías preparado mu muerte, y porque lo único que querías era quedarte con la empresa que construí toda mi vida.
—¡Yo también estuve ahí! —le espetó Jasmine—. ¡Estuve ahí respaldándote mientras construías todo! —Sus ojos comenzaron a humedecerse, pero era de pura rabia—. ¿Después de todo lo que hice por esta familia así es como me pagan? Cuidé de ti durante años... sacrifiqué mi vida... soporté tus ausencias por la empresa… ¿Y ahora quieren convertir a una viuda en una criminal?
Varios consejeros permanecieron completamente indiferentes, hasta que uno de ellos respondió con frialdad.
—Las viudas no suelen hablar de mantener paralizado a su propio hijo.
Y esa era la fría conclusión de lo que todos estaban pensando en ese justo momento.
El rostro de Jasmine volvió a endurecerse y toda apariencia de víctima desapareció entonces.
—Muy bien. —Se irguió lentamente—. ¡Entonces los demandaré! —Miró uno por uno a todos los presentes—. ¡A ti, maldito ingrato! ¡A la zorra esa que llegó para jodernos la vida! ¡A cada miembro de esta junta! ¡Y a quien haya sacado esos videos de la seguridad de mi casa!
Pero en ese momento la sonrisa de Katerina se volvió luminosa.
—Curioso que dices “sacado” y no “fabricado” —murmuró con sorna—. Pero más importante aún: no es tu casa.

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