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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 83

CAPÍTULO 83. Un fantasma

Jordan cerró los ojos y una sonrisa cansada apareció en sus labios.

—Kat...

Ella respiró al otro lado del comunicador.

“Ya estás a salvo. Todos los que están en esa habitación fueron enviados por mí, ¿de acuerdo? Van a traerte conmigo”

El jefe de los paramédicos esperó unos segundos hasta comprobar que Jordan dejaba de resistirse y después sonrió.

—Señor Blackwood, mi contratador me pidió darle un mensaje. ¡Ejem!: "Julieta... ¿quieres que suba de nuevo por tu ventana?"

Jordan tardó apenas un segundo en comprender y una risa débil escapó de su garganta mientras recordaba a Ángel escalando el muro de la mansión para entrar por la ventana de su habitación.

—Ese idiota... —Su voz apenas era un susurro—. Dígale... que esta vez... mejor me saque de aquí.

—¡Listo, allá vamos! —exclamó el jefe de los paramédicos y todos rieron con alivio mientras comenzaban a trabajar.

Le colocaron una mascarilla de oxígeno, comprobaron sus constantes y lo acomodaron cuidadosamente en la camilla.

Mientras abandonaban la habitación, Jordan lanzó una última mirada alrededor. Aquella casa había sido su hogar durante toda la vida, y durante los últimos días también había sido su prisión.

La ambulancia llegó al hospital pocos minutos después y todo ocurrió con rapidez. Varias enfermeras recibieron la camilla y la condujeron directamente hacia una planta privada. Un médico conectó un suero mientras otro revisaba nuevamente sus signos vitales.

Jordan seguía sintiendo la cabeza increíblemente pesada.

—¿Qué... me pasa...? —preguntó con dificultad y el doctor terminó de ajustar el goteo.

—Todavía tiene bastante medicación en el organismo.

Jordan intentó enfocar la vista.

—¿Voy a… seguir así?

—Durante un rato. —El hombre habló con tranquilidad—. Pero le aseguro que será muy poco tiempo. Necesitamos que su cuerpo elimine parte de las sustancias que le administraron. Poco a poco irá recuperando la claridad.

Jordan asintió despacio. Para ese momento suponía que solo se trataba de los sedantes, no imaginaba que fuera algo peor.

—La señora Orlenko lo encontrará aquí.

Aquella frase terminó de tranquilizarlo y minutos después fue instalado en una amplia suite VIP. Las paredes eran claras, había un gran ventanal y el ambiente resultaba sorprendentemente silencioso hasta que entró todo un equipo medico encabezado por un hombre canoso.

—Señor Blackwood, buenos días. Soy el doctor Parker y seré su médico encargado a partir de ahora. Me contrató su esposa y su primo, el señor Byron BLackwood. ¿Está de acuerdo en ser atendido por mí?

Por un segundo Jordan se quedó aturdido, parecía que habían pasado siglos desde la última vez que alguien le había preguntado si consentía algo. Así que movió la cabeza con un gesto afirmativo.

—¿Van... a hacerme más estudios?

—Sí. —El médico sonrió—. De inmediato tomaremos varias muestras de sangre. Después realizaremos algunos análisis complementarios y, cuando tengamos los primeros resultados, alguien vendrá a explicarle exactamente qué ocurrió.

—¿Alguien…? ¿No se supone que lo haga usted?

—Se supone —sonrió el galeno—. Pero adivino que hay otras personas a las que usted quiere ver más que a mí.

Después de eso vinieron los análisis de sangre, Jordan seguía exhausto, pero cuando cerró los ojos, por primera vez en muchos días no sintió miedo.

La puerta volvió a abrirse dos horas después, y Jordan no pudo evitar que su corazón se acelerar cuando vio entrar a Katerina. Sin pensar en el dolor ni en el cansancio levantó ambos brazos hacia ella, y Kat sonrió con ternura y caminó directamente hasta la cama.

Lo abrazó con mucho cuidado y Jordan escondió el rostro contra su cuello.

—Pensé que no volvería a verte…

—Literalmente hablabas conmigo todo el día. ¿Cómo te sientes?

Jordan dejó escapar un suspiro.

CAPÍTULO 83. Un fantasma 1

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