CAPÍTULO 85. ¡Estoy de tu lado!
Katerina se acercó a la cama y aunque uno de sus primeros instintos era apretar la mano de Jordan o consolarlo, había una parte de ella que todavía recordaba, porque para ella la nostalgia de lo que sentía por él, no era un obstáculo para su buena memoria.
—Tienes razón, no ha terminado. El desastre de Angela y Jasmine apenas está comenzando —sentenció ella y Jordan frunció ligeramente el ceño.
—¿Dónde están? —preguntó él dándose cuenta de que si lo habían sacado de la casa sin su resistencia era porque Angela y Jasmine no sabían o no podían impedirlo—. ¿Cómo es que no sacaron el puñetero papel de la tutela y de mi incapacidad mental para prohibir que me sacaran?
—Bueno, supongo que desde la cárcel sería un poco difícil —siseó Emerson con rabia mal disimulada—. Las dos fueron detenidas en medio de la junta extraordinaria a la que convocaron para quitarte la empresa.
La respuesta llegó con absoluta tranquilidad, pero para Jordan eso era como un alivio que no había esperado.
—Creí que tendría que empezar a pasar por especialistas, por psiquiatras para que me revisaran, por juzgados para anular esa tutela… —murmuró.
—Ya no vas a tener que hacerlo —respondió Kat—. La investigación comenzó desde el mismo momento en que me declaré culpable de la muerte de tu padre. Desde ese momento el detective a cargo estuvo al tanto de que no estaba muerto, fue el primero en visitarlo y tomar su declaración cuando despertó y lo que se recogió ese día de la casa de tu madre como evidencia también quedó asegurado.
—¿Entonces por qué no las arrestaron entonces? —preguntó Jordan.
—Porque un caso no se construye de un día para el otro —respondió Emerson esta vez—. El fiscal quería más pruebas, que hablaran más… pero supongo que ninguno de nosotros esperó que te hicieran lo mismo que me hicieron a mí.
—La policía las arrestó en medio de la junta directiva, tenemos de nuestro lado al Comisionado de Nueva York, así que fue… bastante dramático —sonrió Kat y Jordan respiró profundamente.
—¿Y ahora sí tienen pruebas suficientes?
—Ahora tenemos todas —aseguró ella—. Los videos de seguridad donde hablan de las dosis, donde intentan obligarte a firmar y donde reconocen lo que estaban haciendo ya fueron entregados a la fiscalía. El día que Angel fue a verte conectó al sistema principal catorce cámaras más, en todos los lugares que faltaban por ver. La casa terminó completamente cableada y ni un susurro se escapó. Ahora todo eso es evidencia.
Jordan permaneció pensativo por un momento
—¿Esas grabaciones son admisibles? Digo… ellas nunca dieron su consentimiento para ser grabadas.
Katerina soltó una pequeña risa.
—Ese es el detalle más irónico de toda esta historia. El sistema de seguridad que ellas mismas contrataron para vigilarte fue su perdición. Ellas ordenaron instalar cámaras por toda la casa , una casa que por cierto, está a tu nombre como heredero. Nosotros solo aprovechamos un sistema que ya existía para guardar una copia de las grabaciones.
Jordan negó lentamente con la cabeza.
—Eso es... poético.
—También bastante conveniente —respondió Katerina sonriendo.
El ambiente se relajó por primera vez en muchos días y Emerson carraspeó suavemente.
—Bueno, todavía hay otro asunto —dijo y Jordan volvió a mirarlo—. Mi testamento era completamente real.
Jordan asintió.
—Lo imaginé.
—Todo lo que tengo te pertenece, hijo, ya no quiero recuperarlo, así que te haré una donación formal en vida.
Pero Jordan sonrió con tranquilidad.
—Entonces voy a decepcionarte, papá —suspiró y Emerson levantó una ceja—. Estoy muy feliz con mi trabajo y con mi sueldo —le aseguró—. No necesito convertirme en el hombre más rico del mundo, así que creo que debes hacer algo mucho más inteligente.
—¿Qué propones? —preguntó Emerson con curiosidad.
—¡Gracias, papá!
—Si ya consiguió uno, quizá con un poco de suerte consiga hacerte más.
—¡Oye! —protestó Kat entre risas—. ¡Se supone que tienes que estar de mi lado!
—¡Y estoy de tu lado, hija! Te he dicho que lo uses de semental, no que lo recojas. ¡Además, no puedes engañarme, algo tuvo que gustarte del tarado este que te quedaste con él un año entero, y por su actitud no era!
—¡Papá! —exclamó Jordan poniéndose colorado y el señor Emerson se levantó.
—A ver, hijo, seamos honestos. La ELA no era hereditaria ¡pero yo sé todo lo que sí te heredé!
Él fue el único en aquella habitación que no se puso colorado, y finalmente dio unas palmaditas en el hombro de Katerina antes de levantarse con esfuerzo.
—En fin, tengo una empresa esperándome —aseguró abriendo la puerta y Byron, que estaba esperando su turno, dio y decidido paso al frente para ver a su primo.
—Tú vienes conmigo —le dijo Emerson sujetándolo y Byron señaló inmediatamente la cama.
—Pero pensaba quedarme con Jordan.
—No. —La negativa fue inmediata y rotunda—. Necesito tu ayuda. Llevo varias semanas fuera de circulación y quiero que me pongas al día antes de volver a sentarme en esa oficina.
Byron hizo un puchero descontento y estaba a punto de quejarse cuando su tío lo empujó fuera.
—Camina, camina. ¿No ves que está en juego su futura “sementalidad”?

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