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A ella la salvó, a mí me abandonó romance Capítulo 113

Se conocían desde hace mucho tiempo. Cuando eran jóvenes e inexpertos, Florencia conoció a Alejandro y sabía perfectamente cuáles eran sus puntos sensibles y qué lo excitaba.

Los ojos oscuros de Alejandro se enrojecieron. Bajo el asedio de Florencia, sentía cada vez más la boca y la garganta secas.

Su respiración agitada destrozó su fachada, pero aun así se detuvo bruscamente.

Algo no estaba bien.

Durante todos estos años, cada vez que estuvo con Sofía, él le decía con burla que ojalá su cara fuera la de Florencia.

Pero ahora, ella en persona estaba frente a él.

Solo tenía que dejarse llevar para satisfacer ese deseo que había tenido durante cinco años. Sin embargo, se dio cuenta de que la sensación en ese momento no era como la había imaginado.

Tenía el presentimiento de que, si realmente se dejaba llevar y se acostaba con Florencia, ocurriría algo que lo aterrorizaría de por vida.

Esa sensación lo envolvió por completo, impidiendo que diera el siguiente paso.

Al final, justo cuando estaba a punto de perder el control, recuperó la razón y apartó a Florencia.

Ella lo miró con los ojos enrojecidos, desconcertada y conmocionada.

Alejandro no soportó mirarla a los ojos.

—Lo que hubo entre nosotros ya quedó en el pasado. Mira hacia adelante, te mereces algo mejor. Ya estoy casado, no puedo dejar que desperdicies tu tiempo conmigo.

Florencia apretó los labios con fuerza y, conteniendo la humillación y la rabia que sentía, preguntó:

—¿Es por Sofía?

Alejandro no dijo nada.

Pero en su mente apareció la cara pálida y llorosa de Sofía.

Una confusión indescriptible invadió su cerebro.

Florencia tomó su silencio como una confirmación.

Ya se sentía humillada por el rechazo de Alejandro, pero ahora al darse cuenta de que había perdido ante Sofía, esa humillación creció aún más en su interior.

Mordió sus labios con fuerza, con los ojos llenos de lágrimas.

—Alejandro, ¿acaso ya lo olvidaste? El puesto de señora García desde siempre fue mío. Si no fuera por Sofía, quizás ya estaríamos juntos.

Alejandro la miró fijamente.

Al principio era así. Él pensaba que Sofía le había robado el puesto a su lado a Florencia y por eso la torturaba de todas las formas posibles.

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