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A ella la salvó, a mí me abandonó romance Capítulo 142

Pero enseguida cerró los ojos y respiró hondo para calmarse.

No fue allí a pelear con ella.

Además, por más íntima que fuera su relación con Gabriel, ella seguía siendo su esposa. Estaban casados, tenían el certificado de matrimonio. Y eso era un hecho innegable.

Solo estaba enojada con él por lo de la bebé. Cuando se le pasara, se arrepentiría.

Al pensar en eso, Alejandro se sintió mucho mejor. Tiró el libro a un lado con descuido y dijo:

—Ve a cocinar. Esta noche comeré aquí.

Sofía lo encontró absurdo.

—¿Por qué?

Tenía una mansión enorme a donde volver, tenía que atender a Florencia, ¿e iba allí a pedirle que cocinara?

El tono de Alejandro fue tan calmado como siempre:

—¿Cómo que por qué? Eres mi esposa. ¿Qué tiene de malo que me cocines?

“Ah, ya veo”.

Sofía miró el calendario.

Faltaba una semana para obtener el certificado de divorcio. Así que, técnicamente, todavía era su esposa.

Aunque ya no quería serlo.

—Mejor pídeselo a Florencia. Seguro te gusta más su comida —dijo Sofía.

Alejandro detectó un leve toque de celos en sus palabras y el enojo que tenía se evaporó de golpe.

Soltó una risa resignada.

—Pero hoy quiero comer lo que tú cocinas.

Esas palabras, en el pasado, la habrían hecho muy feliz.

Durante su matrimonio, incontables veces había preparado la cena esperando que él regresara, pero la mayoría del tiempo él estaba con Florencia. Siempre terminaba esperando hasta que la comida se enfriaba y la recalentaba, una y otra vez.

Con el tiempo, también su corazón se había enfriado.

Como él no tenía intención de irse, y Sofía conocía su temperamento, sabía que era imposible que la escuchara.

Tenía hambre y no quería desperdiciar más energía discutiendo con él. Era solo una cena. Que él estuviera o no, no hacía diferencia.

Entró a la cocina y preparó dos platos vegetarianos sencillos.

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