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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 111

Su cuerpo reaccionó de golpe, temblando sin poder controlarse.

—O sea, Diego, he pasado cinco malditos años de mi vida contigo y, al final de cuentas, ¿para ti solo soy una mujer interesada que se muere por el dinero y que se va con cualquiera?

Amaya soltó aquella grosería sin poder contenerse.

De verdad deseaba poder regresar el tiempo cinco años, arrancarse los ojos y preguntarse cómo diablos pudo estar tan ciega para fijarse en un hombre que no la entendía en lo más mínimo y mucho menos sabía valorarla.

Diego no se lo esperaba en absoluto, así que recibió la bofetada de lleno.

En un instante se enfureció tanto que, casi por instinto, levantó la mano.

Sin embargo, cuando Amaya se arrancó el cubrebocas de un tirón y se acercó, mostrándole esa cara hinchada y completamente enrojecida por las bofetadas previas, la mano de él se quedó congelada en el aire.

La ira en su interior se redujo a la mitad en un parpadeo.

Sintió un nudo en el pecho y, por puro instinto, le sostuvo el rostro con una expresión de absoluto desconcierto.

—¿Cómo... cómo es que te dejaron así?

Amaya le apartó las manos de un manotazo frío y dio un rápido paso hacia atrás; su cabeza, antes aturdida, volvió a despejarse.

—Piensa lo que quieras de mí, ya me da igual. ¿Vas a firmar o no? Solo dímelo de una vez.

Amaya volvió a sentarse, dispuesta a continuar con la negociación sin mostrar ninguna emoción.

Ella ya había investigado el proceso de divorcio desde hace tiempo; la manera más rápida seguía siendo por mutuo acuerdo.

Irse a los tribunales tampoco era imposible, pero al menos tendrían que pasar por dos juicios para lograr separarse, y en el mejor de los casos ese proceso tomaría más de medio año.

Una lucha tan larga generaba un desgaste tremendo. Si existía la posibilidad, prefería llegar a un consenso con Diego y cortar el problema de raíz.

Diego se le quedó mirando a los ojos a Amaya, ignoró el comentario y cambió por completo de tema.

—Primero cuéntame con lujo de detalle lo que pasó hoy.

»Ya le pregunté a mi mamá y a las demás; los clips de la transmisión en vivo son reales. Pero, después de eso, metiste a un hombre con todo un equipo de guardaespaldas para amenazarlas y obligarlas a abofetearse, y casualmente eso no se transmitió.

»¿Quién es ese sujeto? ¿De dónde lo conoces? Digo, tengo todo el derecho de saber eso, ¿no?

—No tengo nada qué decirte —respondió Amaya tajantemente.

Diego se quedó atónito en silencio.

De pronto, su rostro se oscureció y esa fuerte sensación de ansiedad en su interior se volvió cada vez más grave.

—¿Es el mismo guardaespaldas internacional que Camilo contrató para ti? Si no me lo dices, voy a llamarle ahora mismo para ver cómo lo explica.

Para Amaya resultaba ridículo al extremo.

—Adelante, llámalo. Me da mucha curiosidad saber qué tiene para decir sobre algo en lo que no tiene vela en el entierro.

Capítulo 111 1

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