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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 44

Al escuchar eso, Amaya soltó una carcajada burlona.

Se zafó de su agarre con un tirón brusco:

—¡Pues no te aguantes nada, Diego! ¡Hazme la vida imposible, usa todas tus mañas si quieres!

—¿Quieres pelear? ¡Pues le damos! Ya tomé la decisión de divorciarme y no te tengo miedo. ¡Haz lo que tengas que hacer, aquí te espero!

El brillo en los ojos de Diego se apagó por completo:

—¿Estás segura?

—¡Amaya, te estoy dando una oportunidad! ¡Si la desaprovechas, luego no te andes quejando!

Amaya se irguió, con una mirada llena de orgullo indomable:

—¡No quiero tus malditas oportunidades, lo único que quiero es el divorcio! ¡Y no, Diego, no me voy a arrepentir! ¡Porque yo ya no te amo!

Las últimas palabras las pronunció casi masticándolas por el coraje, marcando cada sílaba desde el fondo de su garganta.

Habló con una determinación absoluta, sin dejar lugar a dudas. Sin embargo, sentía como si alguien le estuviera arrancando el corazón con las manos desnudas.

El nombre de Diego se lo había grabado en el alma durante mucho tiempo.

Ahora, intentar borrarlo no iba a ser tan fácil como simplemente decirlo en voz alta.

Su mente quería olvidarlo, pero el dolor en el pecho seguía siendo insoportable.

Amaya bajó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta. Antes de que se le escaparan las lágrimas, salió corriendo de Villa Jardín del Edén, dejándole a Diego solo la vista de su espalda alejándose.

El rostro de Diego se volvió más sombrío. Se quedó parado ahí, mirando fijamente por dónde ella había desaparecido.

Tenía un revoltijo en la cabeza. Sintió una mezcla de emociones tan raras que ni él mismo sabía si era enojo, tristeza, decepción, desprecio... o qué diablos era.

Pero de algo estaba completamente seguro:

Prefería creer en fantasmas antes que creer que Amaya realmente fuera capaz de renunciar a su trabajo y pedirle el divorcio.

Los diseños del Edificio Horizonte le habían costado sangre, sudor y lágrimas. Le tomó muchísimo esfuerzo terminarlos... Eran como otro bebé para ella. Había superado mil obstáculos para hacerlos realidad, y justo ahora estaban a punto de ver la luz.

Con lo bien que la conocía, sabía que Amaya jamás tiraría la toalla en este punto.

Capítulo 44 1

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