Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 585

Amaya se quedó sin palabras por un segundo, luego esbozó una pequeña sonrisa y respondió en tono de broma:

—¡Tú eres el segundo mejor hermano del mundo!

La voz seria pero divertida del hombre al otro lado se dejó escuchar:

—¿Tanto esfuerzo por parte de Romeo, y hasta ahora solo lo consideras un hermano?

El comentario hizo que el corazón de Amaya diera un ligero vuelco y se sintiera un poco incómoda:

—Si no es mi hermano, entonces, ¿qué es?

Romeo solo sonrió en silencio, se encogió de hombros hacia la cámara y dijo con doble sentido:

—Un buen guiso se cocina a fuego lento, entre más tiempo, más sabroso. No hay prisa.

Del otro lado se escuchó la risa de Sebastián:

—Tampoco lo dejes hervir de más, o se te va a quemar.

Amaya, captando la indirecta, sintió cómo su ritmo cardíaco aumentaba levemente:

—¿De qué están hablando ustedes dos? No entiendo nada.

—Solo le estoy recordando a alguien que debe apresurarse, no vaya a ser que se le escape la oportunidad y luego no haya vuelta atrás.

Romeo apretó los labios y sonrió:

—Entendido. Gracias por el consejo, cuñado.

Aunque lo decía en broma, la intención era demasiado clara; Amaya tendría que ser muy tonta para no notarlo.

Su rostro se puso completamente rojo de vergüenza:

—¡Ustedes... dejen de burlarse de mí! Hermano, tú también, qué inoportuno eres...

Ella asintió, dejando el tema a un lado y cambiando de conversación rápidamente:

—Lo del accidente de Camilo me tiene con los nervios de punta. Si de verdad fue un ataque dirigido a mí, pensar en todos esos daños y las personas que resultaron heridas por mi culpa... me parte el corazón.

Al terminar de hablar, los ojos de Amaya se llenaron de lágrimas.

Hace un momento, cuando fue a visitar a Camilo, también pasó a ver a las otras víctimas del choque. El más pequeño era un niño de apenas tres años con un gran chichón en la frente por golpearse contra el parabrisas. Verlo le había destrozado el alma.

Además, había más de una docena de heridos esperando ser atendidos, y uno de los casos más graves ya estaba en cuidados intensivos.

Según la policía, la causa del accidente fue que la camioneta que chocó a Camilo iba a exceso de velocidad y, debido al desgaste de los frenos, no pudo detenerse.

A simple vista, no parecía haber ningún plan macabro detrás.

Sin embargo, aquella llamada la dejaba con un escalofrío en la espalda.

No sabía quién era el responsable, pero su instinto le decía que era alguien sumamente peligroso y cruel, y que esto era solo el comienzo de sus maldades.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta