En cuestión de segundos, la habitación entera se inundó de un humo espeso.
Romeo, creyendo que era un explosivo, reaccionó al instante. Se lanzó sobre Amaya, derribándola hacia un costado y cubriéndola completamente con su cuerpo para protegerla.
Amaya se asustó al principio, pero luego sintió una fuerza abrumadora que la inmovilizaba contra la pared.
Su figura pequeña y delgada quedó envuelta por el pecho ancho y firme de Romeo.
Su rostro quedó hundido contra él, escuchando el potente latido de su corazón.
Un momento después, la voz profunda de Romeo resonó sobre ella:
—Menos mal... es una bomba de humo, no un explosivo.
Romeo murmuró eso y se apartó para dejarla respirar.
El humo comenzó a disiparse lentamente. Saúl y dos guardaespaldas ya estaban rodeando la cama de Camilo, protegiéndolo de cualquier ataque.
Sin embargo, cuando la nube de humo se despejó por completo, no había rastro de Vera Ramos. Se había esfumado aprovechando el caos.
Amaya se sacudió la ropa, confundida.
—¿Por qué llevaría algo así en su bolso?
Romeo se encogió de hombros.
—Ni idea. Supongo que sabe que su situación es crítica y quiso tomar precauciones.
Romeo corrió hacia la puerta, pero el pasillo ya estaba desierto. Regresó a la habitación.
—Se escapó. Saúl, manda a tus hombres a rastrearla de inmediato.
Saúl asintió con firmeza.
—Enseguida.
* * *
—¡Yo no sabía que Camilo iba a estar preparado y que me grabaría! —lloriqueó—. Ya llamaron a la policía. Vienen por mí. Por favor, Dante, ayúdame a pensar en algo... no quiero volver a ese hoyo, te lo ruego...
Dante soltó una carcajada siniestra.
—Ven a Sudamérica. Quédate conmigo. Te juro que te trataré como a una reina y serás la mujer más feliz del mundo.
Esa risa hizo que Vera recordara lo que había sufrido aquella noche con él. Se le erizó la piel.
Apretó los dientes.
—Me iré contigo, pero primero tienes que deshacerte de Amaya y de Romeo.
Miró la carretera con odio puro.
—Si los eliminas a los dos, estaré contigo para siempre y criaremos a Mati juntos. ¿Trato?
Dante soltó otra carcajada oscura al otro lado del teléfono.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta