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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 63

La noticia de que Amaya había renunciado corrió como pólvora en toda la industria.

Mientras Diego manejaba hacia la empresa, su celular no paraba de vibrar; colegas, socios y competidores le estaban marcando para tratar de sacarle información.

Lo puso en silencio y dejó que la pantalla se prendiera y se apagara sola, aunque ya sentía cómo el sudor frío le empapaba la camisa.

Hasta ese momento, apenas lograba dimensionar que Amaya no solo era su esposa en el papel, sino también la líder absoluta del departamento de diseño en el Grupo Muñoz y el alma entera del proyecto Edificio Horizonte.

El Edificio Horizonte era la apuesta más importante del corporativo para los próximos cinco años, ya que estaba destinado a convertirse en el nuevo ícono de la ciudad.

Ahora, con la renuncia de la arquitecta principal, todo el equipo pidiendo su salida, los planos sin finalizar y la obra a punto de arrancar... el proyecto entero estaba a punto de colapsar de un día para otro.

Diego miraba de reojo la pantalla del celular iluminándose sin cesar: exigencias de la junta directiva, socios en pánico y la evidente buitreada de la competencia.

Frunció los labios con amargura y optó por ignorarlos a todos.

Apenas estacionó en su lugar reservado, Julio, que ya lo estaba esperando, le abrió la puerta a toda prisa y le habló con tono angustiado:

—Señor Muñoz, toda la industria está hablando de que el equipo de diseño se va en masa. Hace un momento marcó Ariel, de Grupo Impacto, sondeando si necesitábamos una inyección de capital de emergencia para reconstruir el equipo... Están queriendo sacar tajada, a todas luces.

Diego soltó una carcajada amarga, con la mirada ensombrecida:

—Esa bola de buitres nada más están esperando a que el Grupo Muñoz se tropiece para comprarlo todo a precio de remate.

Julio asintió y no pudo evitar hacerle una advertencia en voz baja:

—Señor Muñoz, tiene que calmar a su esposa, de verdad. Si se va en este momento, la estabilidad en la empresa se va a ir por el caño.

Diego sentía que la cabeza le daba vueltas. Volteó a ver a Julio con una mirada glacial:

—¿Crees que va en serio o nada más está haciendo berrinche?

Estaba genuinamente perdido.

Ya no lograba descifrar en absoluto a la mujer con la que llevaba cinco años.

Esa esposa dócil, independiente, ahorrativa, que siempre lo ponía a él por encima de todo, ahora se había convertido en una extraña, fría y calculadora.

Era implacable. Desde el tema familiar hasta lo laboral, no le estaba dejando ni la más mínima oportunidad de defenderse.

¡Lo único que él había hecho era cuidar un poco más a su prima adoptiva Vera! Tampoco es que le hubiera sido infiel, ¿por qué tenía que llegar a esos extremos?

¿Y si era verdad lo que dijo Sofía y ya tenía a otro hombre que la respaldara?

Capítulo 63 1

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