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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 682

A un lado de Diego Muñoz, estaba sentada Valeria Zaldívar.

Al verlos, Amaya no se sorprendió en lo absoluto.

Conocía bien la personalidad de Diego y sabía que él seguía obsesionado con el título de presidente de la Cámara. Antes había renunciado por obligación, pero ahora estaba moviendo cielo y tierra para darle publicidad al Grupo Muñoz con un solo objetivo: recuperar los votos en esta elección y retomar su puesto como presidente.

Por su parte, Valeria Zaldívar se presentaba públicamente como la vicepresidenta del Grupo Zaldívar, y dado que ahora eran importantes socios del Grupo Muñoz, era natural que estuviera en primera fila.

Sin embargo, ellos dos sí que estaban sumamente sorprendidos por la aparición de Amaya.

Al fin y al cabo, todas las personas que asistían a este tipo de eventos hoy lo hacían estrictamente en calidad de empresarios.

¿Pero quién se creía que era Amaya?

¿La dueña de un pequeño estudio tenía el descaro de presentarse en una reunión de este calibre?

¿No habría venido a buscar atención y a pavonearse frente a Diego?

En el instante en que Valeria vio a Amaya, su expresión se volvió gélida.

Aunque hasta ese momento no habían tenido un conflicto directo, ese sentimiento innato de antipatía siempre había estado allí.

Con solo pensar que Amaya había acaparado a Diego durante tantos años y hasta le había dado una hija, Valeria sentía como si le clavaran agujas en el corazón.

En cualquier otro lugar lo habría dejado pasar, pero atreverse a llamar la atención en un evento como este...

Qué falta de vergüenza tenía esa mujer.

Al ver que Amaya incluso caminaba hacia el frente y tomaba asiento en la última silla de la primera fila, el rostro de Valeria se llenó de indignación.

¡¿Qué?!

Venir a buscar pleito ya era bastante malo, ¡¿pero encima se atrevía a sentarse en la primera fila?!

Valeria no pudo contenerse y, casi por instinto, se puso de pie para caminar hacia Amaya.

Diego levantó levemente la mirada hacia esa figura delgada y grácil en la esquina de la primera fila que parecía tan fuera de lugar, y frunció el ceño instintivamente.

Amaya no solía ser de esas mujeres inoportunas que se colaban en eventos donde no la llamaban.

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