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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 699

Al escuchar esto, los ojos de Eliel se movieron de un lado a otro calculando sus opciones.

Al notar que aún dudaba, Saúl, sin perder el tiempo, le retorció el brazo a la espalda con fuerza:

—¡La cámara de seguridad de mi auto grabó todo tu intento de asalto!

—Si no cooperas, podemos llevarte a la policía en este mismo instante.

Tras decir esto, Saúl se inclinó hacia el oído de Eliel y murmuró en tono sombrío:

—Y déjame decirte algo más: si no aceptas, tengo muchos métodos para hacerte hablar.

—Si no me crees, ponme a prueba...

Saúl era un hombre grande e imponente, y su mirada brillaba como dos afiladas hojas de acero, provocando un escalofrío en la espina dorsal de cualquiera.

Eliel sintió un pánico absoluto y su cuerpo tembló incontrolablemente:

—S-si coopero... ¿qué gano yo con eso?

Saúl le dio unas palmadas condescendientes en la mejilla:

—Si cooperas, salvaré tu vida y la de tu novia. Si haces bien tu trabajo, no te faltarán recompensas en el futuro.

Los ojos de Eliel buscaron una salida:

—E-está bien, acepto.

Una vez que terminaron de lidiar con Eliel...

Saúl y Romeo se quedaron de pie bajo la luz de la luna, observando cómo el atacante desaparecía cojeando en la distancia.

Ambos intercambiaron una mirada silenciosa y, un segundo después, clavaron la vista al unísono en la mujer que seguía durmiendo en el auto.

Saúl fue el primero en hablar:

—Amaya tomó demasiado, yo la llevaré de regreso a la Residencial Monte Verde.

Romeo hizo un gesto de rechazo con la mano:

—Ella ya está en mi auto, lo más lógico es que la lleve yo.

Saúl negó de inmediato:

—Soy su guardaespaldas personal. Es mi deber y responsabilidad llevarla sana y salva. Yo me encargo.

Romeo:

—No pasa nada, no me molesta hacerlo.

Saúl:

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