Entrar Via

Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca romance Capítulo 154

Vera levantó la vista y sonrió al verlo.

—¿Ya terminaste en la oficina? ¿Mi hermano se fue?

Hugo, que había estado sumido en la miseria toda la tarde, vio cómo la oscuridad se disipaba por completo al ver su sonrisa y escuchar su sencillo saludo.

Se acercó, se inclinó ligeramente y extendió los brazos.

Vera comprendió lo que iba a hacer y, sin resistirse, abrió los brazos para que Hugo la levantara y la rodeara con los suyos.

El corazón de Hugo saltó de felicidad. Su voz profunda y magnética delataba su euforia.

—Sí, ya terminé. Le dije que te llevaría a casa, así que él se fue primero.

Ese simple intercambio de palabras provocó un giro radical en el estado mental de los dos herederos de la familia.

Patricio observaba la escena consumido por los celos, con las manos aferradas tercamente a la silla de ruedas.

Él era quien debía ser el novio de Vera. Él era quien debería tener el derecho legítimo de sostenerla en sus brazos en ese momento.

Hugo acomodó a Vera contra su pecho, dándose la vuelta para arrebatarle el trabajo al guardaespaldas.

Caminó hasta plantarse frente a Patricio, enarcó una ceja y exigió: —La silla.

—Primo. —Patricio soltó la silla de ruedas, pero las facciones similares de ambos rostros exhibían una hostilidad muy diferente.

—Sé que a Vera no le gustas.

La mirada de Hugo se volvió sombría. —¿Y qué con eso?

—Haré que vuelva a mi lado.

Patricio apretó la mandíbula; se negaba a creer que seis años de historia pudieran perder contra el poco tiempo que ellos llevaban juntos.

—Si es que tienes la capacidad —replicó Hugo, levantando la silla con una sola mano y guardándola en el auto antes de subir.

A sabiendas de que la ventanilla no estaba del todo cerrada, Hugo se acercó al rostro de Vera. Adoptando un ángulo que desde la perspectiva de Patricio resultaba escandalosamente íntimo, le susurró al oído:

—¿Quieres seguir sentada en mis piernas? Mañana le pediré al chofer que traiga un auto más amplio.

Vera no era de las que se hacían las fuertes cuando no lo eran. El hombro le dolía, y el constante arranque y freno del tráfico en el centro de la ciudad fácilmente empeoraría su lesión.

—Te lo agradecería mucho, Señor Heredia.

Vera no se negó. Hugo, que no podía esperar un segundo más, la acomodó en su regazo. En el momento en que el auto arrancó, no perdió la oportunidad de lanzarle una mirada de triunfo a Patricio, que seguía plantado en la acera.

Patricio vio la ceja alzada de su primo, llena de provocación, y rechinó los dientes de la impotencia.

Podía renunciar a la fortuna familiar, podía cederle el control de la corporación, pero definitivamente recuperaría a Vera.

—Mientras te recuperas, quédate a vivir aquí. Será más fácil para ti moverte por la casa —dijo Hugo empujando su silla al entrar.

Vera se sorprendió por el detalle.

Con el pie lastimado, vivir en la mansión sería un problema constante; en cambio, el departamento de una planta en el centro era mucho más accesible.

Capítulo 154 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós al Compromiso, la Falsa Heredera contraataca