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¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO romance Capítulo 735

Ese comentario le dolió, y lo que más le dolió fue que sonaba bastante lógico. En ese entonces, su relación con Daly seguramente no era buena, de lo contrario no la habría seguido a escondidas. En esas circunstancias, era imposible que su mamá lo aprobara.

Al pensar en eso, Gerson frunció los labios y se quedó en silencio.

Odalys, al verlo tan abatido y temiendo que su mente se llenara de ideas negativas, le acarició el dorso de la mano con el pulgar para consolarlo.

—Papá solo tiene una coraza, pero por dentro es un pan de Dios. Está bromeando. Mamá está muy contenta contigo ahora.

—Sí —respondió Gerson dócilmente, apretándole la mano.

Fortunato puso los ojos en blanco. ¿Y este era el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa? Parecía un bobalicón, creyéndose un consuelo tan falso. Justo cuando estaba sumido en sus críticas, Gerson se giró de repente y sus miradas se encontraron. Los ojos del hombre tenían un brillo burlón, sin rastro alguno de desánimo.

Fortunato se quedó de una pieza.

El muy canalla, qué bien sabía hacerse la víctima. Solo porque estaba seguro de que Odalys se ablandaría y sentiría lástima por él.

Cuando bajaron de la montaña, ya estaba anocheciendo. El cielo estaba gris y plomizo, como si fuera a nevar. Gerson los llevó de vuelta a casa, pero justo al llegar a la entrada, Fortunato le pidió que se detuviera.

—Para aquí, nosotros caminamos desde acá.

Gerson no detuvo el carro, solo redujo la velocidad.

—Papá, falta una semana para la boda. Daly no duerme bien en camas ajenas, y si no descansa le duele la cabeza. ¿Qué tal si estos días se queda en Oasis Sereno y se muda aquí el día antes de la boda?

Fortunato lo miró de reojo.

—¿No me ves la cara de tonto? Las costuras de tu plan se te notan a leguas. Odalys durmió una siesta hoy y no tuvo ningún problema. ¿Sale contigo un rato y de repente ya no puede dormir en otra cama? A lo mejor deberías reflexionar un poco. ¿Será que no la tratas bien y por eso no se siente segura ni para dormir?

Gerson tampoco esperaba salirse con la suya y llevarse a Daly. Dio un paso atrás.

—Bueno, ¿puedo al menos quedarme a cenar? Oasis Sereno está un poco lejos, no tenemos a nadie que cocine en casa y ya es hora de comer...

La cena era lo de menos; solo quería una excusa para pasar más tiempo con Daly. La idea de no verla durante una semana lo irritaba. Otros se casaban y todo era un camino de rosas, con suegros que adoraban a sus yernos. Él, en cambio, se encontraba con espinas por todas partes.

Justo cuando Odalys iba a aceptar, Fortunato la interrumpió.

—Doblando a la derecha hay un restaurante. Ya lo probé, no está nada mal. Come algo antes de volver. Como hoy hiciste de chofer toda la tarde, yo te pago la cuenta. ¡Vamos, Odalys, baja! La empleada acaba de mandar un mensaje diciendo que la cena está lista y nos están esperando.

—Papá, es demasiada comida para nosotros dos...

Quiso decir algo más en favor de Gerson, pero Fortunato ya había abierto la puerta y la empujaba suavemente para que bajara.

—¿Cómo que demasiada? Caminé toda la tarde, ahora mismo podría comerme un buey entero.

Odalys miró hacia el interior del carro, donde Gerson la observaba con cara de perrito abandonado. Fortunato, como un villano de telenovela separando a los amantes, dio un paso al costado y bloqueó su campo de visión.

—No te compadezcas tanto de él. Son solo unos días sin verse, no se va a morir. Lo hace a propósito, se hace el débil y el desdichado delante de ti. En una relación, el que tiene el corazón más blando es el que más sufre.

—Tienes que hacerle ver que no fue fácil casarse contigo, así te valorará más en el futuro. Lo que se consigue sin esfuerzo es lo primero que se desecha, porque como no costó nada, no duele perderlo.

¿Sería verdad?

—Pero mi mamá decía que una relación duradera se basa en la tolerancia y el compromiso mutuo.

—Por eso tu mamá solo se topó con patanes. Con ese precedente, más vale que le hagas sufrir un poco el no poder tenerte —respondió Fortunato sin pensarlo, y luego le dio una palmadita en el hombro, con aire de suficiencia—. Créeme, soy hombre, y conozco muy bien nuestras debilidades. Escúchame, no te equivocarás.

Odalys quedó tan mareada con su sermón que hasta se olvidó de despedirse de Gerson. Para cuando reaccionó, ya habían doblado la esquina y no se veía la entrada.

No tuvo más remedio que enviarle un mensaje para que se fuera a casa.

Capítulo 735 1

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