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¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO romance Capítulo 740

—¿Fue Gerson quien te llamó para decirte que estaba aquí? —preguntó Otilia.

Si no fuera porque alguien la delató, Alejo no sabría que estaba allí. Odalys no lo haría, así que solo quedaba Gerson.

—Sí —respondió Alejo.

La rapidez con la que la traicionó dejó a Otilia incrédula.

—¿Y él sabe que lo delataste tan rápido?

—Ambos salimos ganando, no es una traición.

Uno no quería a Otilia de mal tercio en su casa, y el otro quería llevársela. Fue un acuerdo perfecto, una conspiración de dos.

Otilia puso los ojos en blanco y se quedó sentada en la cama sin moverse. Afuera, el cielo ya estaba completamente oscuro, y la habitación apenas se iluminaba con la luz de los faroles de la calle, que se filtraba por la ventana. En la penumbra, sus expresiones eran difíciles de distinguir.

Alejo arqueó una ceja.

—¿Necesitas que te ayude a ponerte los pantalones?

Al verlo así, Otilia recordó su descaro de anoche mientras la convencía para hacer el amor. Apretó los dientes y le tiró una almohada.

—¡Lárgate!

—Vístete, te llevo a casa.

Alejo, al verla con las mejillas infladas y la mirada furiosa, como un gato a punto de arañar, decidió no seguir provocándola. Hay cosas que no se pueden forzar, o el resultado puede ser contraproducente. Le dijo que estaría fuera de la ciudad por un viaje de trabajo y salió de la habitación.

Otilia tardó un buen rato en salir del cuarto. No era que quisiera darle largas a Alejo a propósito, es que de verdad le dolía. Cada movimiento era una tortura.

El hombre la esperaba afuera, su figura esbelta bañada por la luz, y con ese rostro de protagonista de telenovela, resultaba increíblemente seductor.

Otilia pensó para sus adentros.

Así que lo de anoche no fue solo culpa del alcohol y de sus ganas de provocar. Es que Alejo realmente desprendía una química irresistible, de esas que te hacen querer llevártelo a la cama.

Si no fuera porque realmente no podía más y no quería seguir sufriendo, sin duda lo repetiría varias veces. Un hombre con semejantes atributos, incluso como amante ocasional, era una ganancia para ella.

Con la cabeza llena de fantasías, que casi podía visualizar, Otilia mantuvo una expresión muy seria.

—Vamos.

Ella también sabía ser considerada. Había venido a refugiarse para huir de Alejo, pero ahora que sabía que él se iba de viaje, no iba a quedarse a arruinar la luna de miel de Odalys.

Alejo, al notar que caminaba cojeando y con dificultad, frunció el ceño.

—¿Todavía te duele mucho?

Mejor no haber preguntado. Al mencionarlo, se enfadó.

—¿Y todavía tienes el descaro de preguntar? Si no fuera por tu falta de control, no estaría tan mal ahora.

—...Lo siento, no fui considerado...

—¿De qué sirve un "lo siento"? De ahora en adelante, arréglatelas solo.

—La primera vez puede que no sea fácil —dijo Alejo, objetivo—. Con la práctica, todo mejora.

Puras barbaridades. Al recordar la cara de rectitud que ponía antes cuando le explicaba las leyes, Otilia no pudo evitar pensar que los hombres, antes y después de su primera vez, son de especies completamente diferentes.

Capítulo 740 1

Capítulo 740 2

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