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AMANTE CONTRATADA DEL ALFA: ¡HUYÓ CON SUS CACHORROS! romance Capítulo 114

C114-LOBO MAFIOSO.

Sofía estaba recostada en la cama, con la frente vendada y la cabeza palpitando como si cada latido fuera un martillazo. Los analgésicos aún no surtían efecto y, a pesar del dolor, lo único que no dejaba de repetirse en su mente era el accidente, el auto contra el que chocó y la deuda que eso representaba. Cerró los ojos, intentando ordenar sus pensamientos, cuando escuchó la puerta abrirse.

Giró lentamente el rostro hacia allí… y se quedó helada.

Un hombre entraba, fácilmente de un metro noventa, de hombros anchos, cabello oscuro ligeramente revuelto y unos ojos azul cielo que parecían atravesar cualquier defensa. Su rostro era anguloso, masculino, marcado con esa seriedad que imponía respeto, pero con un atractivo casi intimidante a pesar de que le calculaba algunos 27 años.

Nunca había visto a alguien así, y por un instante sintió un vuelco en el estómago.

—Hola… —dijo él.

Sofía tragó saliva, su cuerpo tensándose sin querer. Había algo en su presencia que la ponía nerviosa y al mismo tiempo la atraía de una forma desconcertante.

—¿Cómo estás? —continuó acercándose, con una sonrisa leve, casi de chico bueno—. Soy Aslan. —Dejó el bolso sobre la mesa y agregó, mirándola fijo—. Aslan Crowe.

El nombre resonó en la cabeza de Sofía. Parpadeó varias veces, intentando recomponerse, pero sus labios se movieron solos.

—Sofía… Sofía Blackwood.

Aslan sonrió con una seguridad que la desarmó.

—Un nombre tan bonito no debería pronunciarse en susurros.

Ella se quedó sin palabras, con un calor extraño recorriéndole el cuerpo. Bajó la mirada un segundo y luego, obligándose a reaccionar, volvió a hablar.

—Tu auto… yo…

Él negó con calma y se acercó más.

—No te preocupes, solo es un auto. Tú eres mucho más valiosa, Sofía Blackwood.

El tono con el que dijo su nombre la estremeció. Sintió el impulso de apartar la mirada, pero se obligó a mantenerse firme.

—Bueno… pero… debo correr con los gastos. No es correcto. Yo te choqué y…

Aslan suspiró suavemente y se sentó en el borde de la cama, sin ser invitado. El colchón se hundió apenas y su cercanía la envolvió. El aroma a madera y pino de su perfume llenó sus sentidos, tan intenso que por un momento Sofía se imaginó corriendo por un bosque profundo, con él siguiéndola de cerca, pero se obligó a parpadear para volver al presente cuando lo escuchó hablar.

—Eso corre por mi cuenta. Al igual que el hospital.

—Pero… —intentó protestar.

Él la interrumpió con una media sonrisa, inclinándose apenas hacia ella.

—Y si quieres pagarme… entonces, ¿qué tal una cena? Cena conmigo, Sofía Blackwood.

※※※

Draxel entró al hospital con el pecho acelerado. El aire le pesaba en los pulmones y, aunque trataba de mantener la calma, dentro de él algo se rompía con solo pensar que Sofía podía estar herida de gravedad.

Se plantó frente a la recepción y su voz salió más brusca de lo que pretendía.

—Busco a Sofía Blackwood.

La recepcionista revisó la pantalla un segundo antes de mirarlo con una sonrisa nerviosa.

—Lo lamento, no tenemos registrada a ninguna Sofía Blackwood.

El corazón de Draxel dio un salto y su mandíbula se tensó y golpeó el mostrador con la palma.

—Hace unos minutos trajeron a una chica, accidente de auto.

La mujer levantó la vista, recordando.

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