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AMARTE FUE MI RUINA romance Capítulo 3

En la noche se desató un aguacero torrencial.

Anita daba vueltas en la cama sin poder dormir, viendo pasar ante sus ojos todos los momentos que había vivido con Julián este último año.-

El abuelo de Julián y el suyo eran grandes amigos, por lo que las dos familias se visitaban a menudo. En realidad, ella conocía a Julián desde muy pequeña.

A los ocho años, Julián ya parecía un adulto atrapado en el cuerpo de un niño.

Siempre vestía trajes hechos a medida, era serio, distante y parecía no interesarle nada.

Ella, con cinco años, siempre lo buscaba cada vez que lo veía, pidiéndole que jugara con ella.

La caballerosidad innata de Julián lo hacía quedarse pacientemente a su lado, cuidándola.

Una vez, por estar jugando, ella cayó al lago y casi pierde la vida. Fue Julián quien saltó al agua helada para salvarla y le dio respiración boca a boca.

Ese día, cuando Anita abrió los ojos confundida, creyó haber visto a un ángel.

Más tarde, sus padres murieron en un accidente y ella se convirtió en una carga para la familia Molina.

Después de que sus abuelos maternos se la llevaron a vivir al campo, nunca más volvió a Santa Rosa ni volvió a ver a Julián.

Hasta hace un año, cuando su tío Vicente viajó de noche a la cabaña de madera donde vivía para buscarla.

Los demás creían que se había casado con Julián porque estaba harta de la pobreza del campo y anhelaba la riqueza.

Solo ella sabía lo rápido que le latía el corazón aquella noche de hace un año cuando escuchó que se casaría con Julián.

Pero Anita también tenía muy claro que todo eso había sido solo un hermoso sueño que Dios le había regalado.

Ahora, era el momento de despertar.

Afuera había tormenta, con viento, lluvia, relámpagos y truenos.

Escondida bajo las sábanas, su mente poco a poco se fue calmando.

A la mañana siguiente, Anita se despertó por el sonido del teléfono.

Contestó medio dormida y escuchó la voz llena de desprecio de su suegra, Doña Fabiola: "¿Qué horas son estas y sigues durmiendo?"

"¿Cómo fue que nuestra familia dejó entrar a una perezosa como tú?"

Anita llevaba un año entero escuchando ese tipo de insultos crueles.

Siempre los soportaba en silencio.

No era que le faltara carácter y solo supiera aguantar.

Era porque sentía que si se enfrentaba a Doña Fabiola, pondría a Julián en una posición difícil.

Le dolía lo mucho que él trabajaba como presidente del Grupo Rivera, así que no quería causarle molestias con problemas familiares.

Pero hoy, de repente, ya no quería soportarlo.

Doña Fabiola seguía hablando: "Si no fuera por la urgencia de hace un año y porque no había otra candidata adecuada, jamás habría permitido que mi hijo se casara contigo. No eres digna de él..."

"Yo también creo que no soy digna de Julián, pero el matrimonio es cosa de dos."

Respirando profundo, Anita la interrumpió: "Si no le caigo bien y me menosprecia, tiene toda la libertad de convencer a su hijo de que se divorcie de mí, y luego puede buscarle a alguien que esté a su altura."

Capítulo 3 1

Capítulo 3 2

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