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AMARTE FUE MI RUINA romance Capítulo 4

"No pienses tonterías."

Julián la interrumpió con el ceño fruncido: "Anita tuvo un roce con mi madre, solo habló por enojo."-

Mientras decía eso, ayudó a Úrsula a volver a su habitación: "Por el momento no me voy a divorciar de ella."

La firmeza en la voz del hombre hizo que la mirada de Úrsula se oscureciera un poco.

Bajó la cabeza para ocultar su expresión, y con voz ronca por el llanto, murmuró: "Sí... llevan más de un año casados, si justo ahora que regreso se enteran de que se divorcian... seguro pensarán que yo arruiné su relación..."

Julián se quedó callado un momento antes de asentir con seriedad: "Sí, así que de ese tema hablaremos después."

Al ver que le respondía así, la nube oscura en los ojos de Úrsula finalmente se disipó.

Una vez recostada en la cama con su ayuda, miró el sol que empezaba a salir por la ventana: "Llevo tanto tiempo de regreso y todos los días estoy encerrada en este cuarto..."

Entonces giró para mirarlo, con un tono dulce: "Julián, ¿podrías llevarme de paseo hoy?"

"En unos días se anunciará oficialmente que volví, y quisiera comprarme algo de ropa y joyas."

Mientras hablaba, se tocó intencionalmente el gorro que llevaba, dejando al descubierto una parte de su cabeza sin cabello: "No puedo salir así de fea."

Al ver el cuero cabelludo desnudo de la mujer, una chispa de lástima pasó por los ojos de Julián: "Está bien."

...

Era fin de semana.

Después de colgarle a Doña Fabiola, Anita intentó volver a dormir, pero daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño.

Frustrada, se levantó y empezó a limpiar y a empacar sus cosas.

Anoche ya había mencionado el divorcio, y aunque Julián no aceptó en ese momento, por el bien de Úrsula, terminaría haciéndolo tarde o temprano.

Tenía que tener sus maletas listas para cuando llegara el momento.

Mientras limpiaba el comedor, vio la tarjeta negra que Julián había dejado sobre la mesa anoche.

Con tanto personal entrando y saliendo de la casa, si se perdía sería un problema.

Justo después de guardarla, pensando en devolvérsela cuando tuviera la oportunidad, sonó su celular.

Esta vez era su mejor amiga, Ximena Blanco: "Anita, ¿cómo te fue?"

"Ese hombre tuyo seguro se volvió loco de alegría al saber que estás embarazada, ¿verdad?"

Ximena y Anita eran amigas desde el kínder. Después del accidente de los padres de Anita, Ximena siempre se mantuvo en contacto, y junto a sus padres iban seguido al campo para ayudarla.

Ante Ximena, Anita no tenía secretos.

Dejó lo que estaba haciendo, con voz serena: "Xime, me voy a divorciar de Julián."

Al otro lado de la línea, Ximena se quedó tan impactada que tardó en reaccionar: "¿Qué pasó?"

Ayer por la tarde, esa misma mujer había ido emocionada a comprar de todo para prepararle una sorpresa a Julián.

¿Cómo era posible que, de la noche a la mañana, quisiera el divorcio?

Anita se sentó en una silla: "Úrsula volvió."

"¡Maldición!"

Ximena soltó una grosería al teléfono: "¿Tenía que regresar justo el mismo día que te enteras de que estás embarazada?"

"No fue exactamente así."

Anita se frotó la cabeza, adolorida por no haber dormido bien: "En realidad, ella volvió hace dos meses, pero yo me enteré apenas ayer."

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

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