Amor, Dulce Amor romance Capítulo 168

Con el rostro completamente arrebolado, Sigrid se ajustó el sostén para cubrir apropiadamente su escote. "Listo. ¿Me veo bien?"

"Sí". George se adelantó y la tomó del brazo, dispuesto a salir. "Habrá algunos bocadillos al final de la tarde", comentó.

Sigrid supuso que llegarían a la casa de los Andrew alrededor de las tres.

Pero lo cierto es que el viaje fue tranquilo y llegaron allí temprano, cerca de las dos y media. Entonces, el mayordomo los condujo a un espacioso jardín.

La familia Andrew vivía en una zona residencial típica, y aunque la edificación no era tan majestuosa como un castillo, ocupaba un terreno bastante extenso.

Ya había una multitud cuando llegaron. Aunque Sigrid no conocía a la mayoría de los invitados, observó que todos tenían aproximadamente su misma edad. También se sintió aliviada al ver que nadie se había vestido con demasiada formalidad.

"¡George!" Una voz pretenciosa resonó detrás de ellos justo cuando se dirigían a saludar a Jonason y Christian.

Sigrid frunció los labios y se volvió para mirar a George. Al ver que él no tenía intención de responder al llamado, siguió mirando al frente.

Pero casi de inmediato, se escuchó el sonido de tacones altos golpeando rítmicamente el suelo detrás de ellos y enseguida Loris se apresuró a ponerse a la par de George, tan rápido como sus cortas piernas se lo permitieron. Casi sin aliento, la joven exclamó: "¡George!, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos. ¿Cómo has estado?".

"Muy bien, gracias", respondió él superficialmente y siguió caminando con Sigrid de su brazo.

Sin embargo, Loris estaba decidida a entablar una conversación con George, a pesar de que ellos iban hacia otro lado: "George, ¿por qué no caminas más despacio?. Oh, vas en la dirección equivocada, ¡mis hermanos están por allí!", exclamó.

Sigrid miró a Loris de reojo. No pudo soportar el tono deliberadamente coqueto que la muchacha le imprimió a su voz. Sencillamente, le pareció repugnante de escuchar.

"¿Qué estás mirando?", preguntó Loris al ver la mirada de disgusto que le dirigió Sigrid. La actitud de la otra la molestó en grado sumo. Ella había venido para llamar la atención de George, sin embargo, este se comportó con tanta indiferencia, sin una pizca de consideración. Eso, combinado con el desagrado en el rostro de Sigrid, hizo que Loris se enfureciera.

A pesar de que provenía de una familia de menor rango, Sigrid se había atrevido a mirarla con disgusto. ¿Cómo podía ser tan insolente?

Con pretendida inocencia, Sigrid le dijo: "¡Vaya!, acabo de notar que tu rostro luce más delgado".

Había pasado una semana desde que Loris se había hecho una liposucción y su rostro se encontraba en la mejor condición posible.

Loris resopló y decidió no perder su tiempo con Sigrid. Miró a George y dijo: "George, mis hermanos dijeron que irán a nadar más tarde. ¿Quieres que vayamos todos juntos? Más temprano limpiaron a fondo la piscina".

Sigrid se quedó en silencio, ¡había una piscina en la casa de los Andrew! Eran realmente acomodados.

"No", respondió George simplemente. Él sabía que Sigrid se resistiría a ir a nadar. Después de todo, había pasado mucho tiempo maquillándose y peinándose para la fiesta, y todos sus esfuerzos serían en vano si se metía en la piscina. Por lo tanto, no estaba dispuesto a nadar sin que Sigrid lo acompañara.

Loris se sintió decepcionada ante la negativa. Se había ilusionado pensando que vería a George en traje de baño.

Al darse cuenta de que Loris no los dejaría en paz, George dio media vuelta y se dirigió de nuevo hacia la piscina, con Sigrid a su lado.

Cuando la joven vio de cerca la piscina, se quedó asombrada por lo grande que era.

Calculó que tendría aproximadamente cincuenta metros de largo y unos veinticinco metros de ancho, igual que una piscina olímpica. Podría usarse incluso para competencias de natación.

¡Preferiría morir antes que admitir que había estado celosa!

¡Cómo podría un hada como ella tener celos!

Al ver que ella se negaba a admitirlo, George no pudo evitar sonreír. Encontró adorable la forma en la que ella insistía en que no estaba celosa.

Sigrid sintió que la temperatura de su cuerpo subía. Sus mejillas se sonrojaron y no sabía cuánto tiempo tardaría en calmarse.

Loris, que iba detrás de ellos, estaba a punto de estallar de ira cuando los vio coqueteando. La mirada tímida en los ojos de Sigrid tenía el poder de enloquecerla.

¡Esa p*rra tenía que ser tan melodramática! ¿Por qué se ponía colorada? Era demasiado buena seduciendo a los hombres.

Sigrid se acercó a Jonason y Christian con las mejillas todavía rojas. Este se quitó las gafas de sol cuando la vio y preguntó: "¿Tienes tanto calor? ¿Por qué tu cara está tan roja?".

"Sí, hace un poco de calor", exclamó la joven, sonriendo torpemente.

Jonason notó que George tenía una leve sonrisa en su rostro y rápidamente se hizo una idea de lo que había ocurrido. Enseguida, con un gesto de la mano llamó a alguien para que trajera una bebida a Sigrid.

George y Sigrid se sentaron cerca. En comparación con los otros invitados que ya estaban en traje de baño, ellos dos y Loris destacaban entre la multitud por sus atuendos.

"Todavía es temprano y falta una hora antes de que se ponga el sol. ¿Por qué no disfrutan de la fiesta? ¡Todos aquí son personas de muy buen ver!", comentó Christian, mientras sonreía brillantemente. Luego, se cubrió la boca con la mano y dijo en voz baja: "Lizzy trajo a las chicas de su banda. Se están cambiando en este momento, y no tardará en aparecer todo un ejército de muchachas bonitas. ¡George, deberías ponerte unos shorts y mostrar tu pecho y tus abdominales! ¡Ligarías a algunas de ellas!"

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