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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 338

Beatriz no entendía muy bien lo que estaba pasando.

Apenas se disponía a llamar a alguien para preguntar, cuando la figura de Rubén apareció por el otro lado.

Liam y Rubén nunca se habían llevado bien.

Tal vez ya había notado que Rubén no lo quería cerca, así que ni ganas tenía de acercarse.

—¿Por qué te levantaste tan temprano?

—¿Terminaste de hacer ejercicio?

Ambos preguntaron al mismo tiempo.

Beatriz asintió con un murmullo.

La mirada de Rubén se desvió hacia el suelo, donde había una frase escrita en la tierra.

Entrecerró los ojos, la observó unos segundos y, tomando la mano de Beatriz, borró la frase con el palo que ella sostenía.

—A estas horas, ¿para qué escribir cosas sobre otras personas?

Beatriz se quedó sorprendida y lo miró de reojo.

—¿Tú sabes de qué se trata?

—Claro —respondió él, como si supiera todo, aunque en realidad solo lo hacía para seguirle la corriente a Beatriz—. Solo me hago el que no entiende.

Después de un momento, Rubén tomó su mano y, guiando el palo que ella tenía, fue escribiendo despacio en la tierra otra frase: “Quien aspira a ser íntegro, debe mantener un corazón tan profundo y sereno como un abismo”.

Era una cita de un libro antiguo, “La explicación de los clásicos”, señalando que la verdadera formación personal exige respeto y profundidad interior.

Desde que Beatriz supo que el padre de Rubén tenía un cargo importante, empezó a mirar con otros ojos todo lo relacionado con la familia Tamez.

Por ejemplo, Liam siempre decía que Rubén era muy pretencioso.

Antes, Beatriz pensaba que quizá tenía razón, que Rubén fingía demasiado.

Pero ahora ya no lo veía así.

Tal vez ellos no entendían porque nunca habían leído nada.

Solo alguien con cultura podía tener un nombre tan cargado de significado.

¿Y qué tendría de malo parecer tan elegante?

—Léela en voz alta, Bea.

Rubén la abrazó por detrás.

Con voz suave, Beatriz recitó la frase.

Su tono acarició el corazón de Rubén como si le rasguñara el alma con delicadeza.

...

—Tía, ¡sálvanos!

—No puedo hacer nada por ustedes —Rubén interrumpió el grito de Vanesa—. Si tienen tanta energía para quejarse, mejor prepárense para quedarse a trabajar en la noche.

Vanesa: ........... ¡Qué mala onda!

Apenas Rubén salió del comedor, Vanesa comenzó a jalar a Beatriz para conspirar:

—Te lo digo, mi tío Rubén es así porque no tiene nada que hacer. Mejor apúrate a tener un bebé y que él se haga cargo.

—A ver si después todavía le queda energía para estar encima de nosotros.

—Si le encanta tanto actuar como papá y mandar, que se harte con uno propio.

Beatriz prefirió no decir nada.

A las ocho y media, terminaba la hora del desayuno en Montaña Esmeralda.

Normalmente, a esa hora Rubén ya se había cambiado de ropa y salía con los tres pequeños.

Justo cuando Beatriz se iba a levantar de la silla, sonó el teléfono. Era Liam.

—Prende las noticias. Ismael anda metido en chismes con la actriz Celia.

La mejor forma de desviar la atención cuando quieres ocultar la verdad es, precisamente, cambiar el foco.

Al parecer, Ismael había ido la noche anterior a negociar con la familia Olmos y había fracasado.

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