Entrar Via

Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 397

Izan no pudo evitar sentir un cosquilleo de ansiedad en el pecho.

Le urgía conseguir dinero.

La enfermedad de su madre era como un pozo sin fondo.

Cada peso que ganaba se le iba en mantenerla con vida.

Si no fuera porque Beatriz le había echado la mano en el peor momento, su madre quizá ya habría fallecido.

Pero aunque necesitaba el dinero, eso no le impedía tener principios y conciencia.

Cada vez que tenía contacto con Beatriz, la culpa lo carcomía por dentro.

Por un lado, sentía remordimiento, pero también pensaba que esa culpa no valía nada ante la vida de su madre.

Al final de cuentas, la mujer que estaba en cama era su madre, la persona que le dio la vida, su mayor protectora…

...

—Izan.

La voz profunda en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

Al voltear y ver quién estaba ahí, Izan se levantó de inmediato.

—Señor Zamudio.

—¿Y los regalos que te pedí, ya los tienes listos?

Izan asintió.

—Ya están preparados.

Ismael apenas murmuró un “bien” y se disponía a dar media vuelta para irse, pero al dar el primer paso se detuvo.

—Últimamente te ves muy preocupado. ¿Pasó algo en tu familia?

El corazón de Izan pegó un brinco.

Sintió cómo el sudor le empapaba la espalda.

Sabía que ahora Ismael estaba mucho más alerta que hace tres años. No era la primera vez que le hacía esa pregunta.

Aun así, Izan respondió con cautela.

—El niño está enfermo, anoche no pude dormir bien.

Ismael lo miró un momento, asintió y se marchó sin decir más.

...

En cuanto llegó a su oficina, sacó el teléfono y marcó un número.

—¿No tienes miedo de que le cuente todo a tu exesposa, o de que filtre a la prensa que lo nuestro fue puro teatro?

Ismael soltó una carcajada, sin mostrar la menor preocupación. Era como si nadie pudiera presionarlo.

—¿De verdad piensas que puedes manipularme, Celia?

—No quiero manipularte, pero tú tampoco pienses que puedes manipularme a mí. Tú ya conseguiste lo que querías, pero yo no.

Habían acordado apoyarse mutuamente.

Ahora Ismael ya tenía lo que buscaba y pretendía desentenderse.

Pero ella todavía estaba a medias, colgada en el limbo.

¿Para eso la había usado, para dejarla como blanco fácil?

—Si no quieres que arme un escándalo, ayúdame a conseguir el papel protagónico en la telenovela del proyecto apoyado por el gobierno. Estoy segura de que, para ti, solo es cuestión de pedirlo.

Desde el principio Celia había aceptado el rumor de romance con Ismael porque le convenía su posición.

En un mundo de luchas de poder, y en estos años difíciles para el mundo de las series y novelas, necesitaba más que talento: requería conexiones.

Venía de un pueblo, y para llegar a ser actriz principal en la televisión, solo había contado con su astucia y frialdad.

Ismael miró el teléfono tras la llamada cortada, y soltó un resoplido sarcástico.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina