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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 508

—Cristian Salgado.

—Cristian, ya párate, tenemos trabajo.

En la sala de guardia, Cristian estaba tirado en una silla, con la chamarra cubriéndole la cara, completamente dormido.

Apenas había entrado en el primer sueño cuando alguien lo sacudió para despertarlo.

—Levántate, rápido.

—¿Y ahora qué? ¿Tu esposa ya va a dar a luz o qué?

El otro le soltó una patada en la pierna.

—El caso de María, ya hay novedades. Ábrete el celular y mira este video.

—Esta mujer sí que se la rifó. Armó toda la cadena de pruebas y la subió a internet, lo dejó clarísimo. Solo con lo que muestra en el video, nosotros ya podemos iniciar una investigación fuerte contra Lucas.

Cristian se incorporó de un brinco, como si lo hubieran picado, y enseguida desbloqueó su celular para revisar las noticias.

La voz de la mujer, firme y tranquila, se desplegaba en sus oídos: hablaba sin titubeos, como si cada palabra la hubiera repetido mil veces en su mente.

Cada frase, cada dato, se sentía como si lo llevara tatuado en los huesos.

A su alrededor, las exclamaciones de sus compañeros se cruzaban en el aire.

—¿Dónde se habrá estado escondiendo todo este tiempo? Nosotros llevamos meses buscándola y nada.

—¿Habrá alguien pesado detrás de ella?

—¿Y quién podría ser capaz de enseñarle algo tan fuerte como esto?

Mientras Cristian escuchaba, la imagen de ese rostro delicado y sereno le cruzó por la mente. Notó que inconscientemente apretaba el celular con los dedos, tensando la mano.

El compañero seguía parado a su lado, esperando a que terminara el video.

—¿Viste? ¿A poco no está cañón?

—La cadena de pruebas está perfectamente armada. Ya revisaron en internet y resulta que en la página oficial de la empresa sí aparecen esas situaciones que menciona.

Capítulo 508 1

Capítulo 508 2

Capítulo 508 3

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