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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 542

A las diez y media, Beatriz todavía estaba medio dormida. Se sentó en la cama, aturdida, y tardó como diez minutos en volver en sí.

Mientras se lavaba la cara en el baño, escuchó voces viniendo del piso de abajo, una tras otra, sin parar.

Levantó un poco la persiana del baño y echó un vistazo.

Justo vio a un joven que intentaba tomar una foto con su celular, pero otro hombre se lo quitó de un manotazo, con el ceño fruncido y cara de pocos amigos.

Beatriz, intrigada por lo que decían, abrió la ventana un poco más para escuchar mejor.

Entonces, la voz del hombre llegó hasta ella:

—¿Acaso ya se te olvidó? Firmamos un contrato de confidencialidad, ¿o ya no quieres trabajar aquí?

Evidentemente, Mario también se había dado cuenta de lo que pasaba y ordenó a los empleados que trajeran una caja.

Recogieron los celulares de todos, menos del gerente.

La Villa de la Montaña Esmeralda siempre había sido un lugar envuelto en misterio. La riqueza, cuando alguien la olfatea, inevitablemente provoca envidia.

—¿Qué pasa abajo? —preguntó Beatriz.

Valeria entró con el desayuno y lo colocó sobre la mesa del salón.

—El señor dijo que esta noche habrá una cena en casa y que invitó a muchos especialistas para decorar. Es la primera vez que veo tanto movimiento —comentó, sonriendo.

—Es raro, ¿verdad? Escuché a Mario decir que todas las empresas que aceptaron este trabajo, y hasta la gente que sube a la villa, tuvieron que firmar acuerdos de confidencialidad.

Beatriz asintió, entendiendo la situación. Miró el tazón de sopa de verduras y las empanadas que tenía delante.

Comió medio tazón, pero de repente perdió el apetito.

—¡Tienes que comer más! —le insistió Valeria—. Has estado ocupada estos días, sales temprano y regresas tarde. Seguro comes cualquier cosa en la calle con Liam. Ya te ves más delgada.

—Liam es bien descuidado, él puede comer cualquier cosa, pero tú no eres como él, no te compares.

—Hace demasiado calor, no me entra la comida —respondió Beatriz, suspirando.

Valeria sonrió:

—Tú y Vanesa son completamente distintas. Cuando hace calor, Vanesa come lo que sea, y hasta se acaba una fuente entera de ensaladas frías.

—Anoche, se levantó a escondidas a buscar comida y casi se muere del susto cuando se topó con el señor Tamez. Esta mañana seguía diciendo que el señor Tamez lo hizo a propósito y que cuando despertaras, iba a quejarse contigo.

Beatriz apoyó la cabeza en la mesa y soltó una carcajada.

Valeria, animándola, insistió:

—Anda, termina ese tazón de sopa. Voy a traerte la bebida de zarzamora con lychee que preparé, está bien fría y es perfecta para el calor.

Capítulo 542 1

Capítulo 542 2

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