Entrar Via

Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 629

—¿Ya regresaste? ¿Por qué saliste tan temprano?

Apenas Beatriz bajó del carro, Valeria se acercó de inmediato.

—¿Saliste temprano y no le avisaste al señor Tamez?

—Anoche le dije, ¿por qué? —En el fondo, Beatriz sintió un presentimiento incómodo.

Valeria soltó un suspiro.

—Desde temprano noté que el señor Tamez anda de malas.

Beatriz solo rodó los ojos y guardó silencio por unos segundos.

—No le hagas caso.

—Siempre lo consientes...

El comentario de Beatriz dejó a Valeria tan sorprendida que casi se le cae la bolsa.

—¡¿Cómo que no le vas a hacer caso?! Ustedes son pareja, tienen que platicar las cosas. Si no resuelven los problemas, el cariño se va desgastando.

—Sus problemas son suyos, no míos. Yo no ando cambiando de humor como él.

Beatriz entró a la casa sin mirar atrás, pero Valeria le tomó del brazo, preocupada.

—Hijita, deberías buscar la manera de que él ceda un poco. Si tú no cedes y él tampoco, esto no va a funcionar.

—Al final, es lo de siempre: o uno gana o el otro. Si no quieres que te aplasten, tienes que hacerte fuerte. No sirve de nada quedarse atascados en un tira y afloja.

Beatriz se detuvo y la miró, sorprendida.

—La vez pasada me dijiste que yo debía ceder, que no importaba el proceso sino el resultado.

—Cada situación es diferente, niña.

Beatriz solo suspiró, resignada.

...

En el baño, Beatriz se puso un poco de jabón en las manos y empezó a lavárselas sin mucho ánimo.

Rubén apareció en la puerta y comenzó a platicar con ella.

—¿Todo bien?

—¿Cuál es el problema de fondo, Rubén? ¿No puedes aceptar mi pasado o qué...?

—No, no es eso, de verdad —Rubén se apresuró a interrumpirla, casi desesperado—. Yo soy alguien que, cuando tomo una decisión, la sigo hasta el final. Casarme contigo fue una elección muy pensada, no fue por impulso ni por conveniencia.

—El verdadero problema es que quiero que seas solo mía, que todo de ti me pertenezca. Por eso a veces me descontrolo, pero no tiene nada que ver contigo. Es algo que tengo que arreglar yo. ¿Me das la oportunidad de hacerlo?

—Te amo tanto que a veces me dejo llevar por pensamientos tontos. No soy perfecto, también tengo mis debilidades.

—Perdóname, Bea...

La abrazó con fuerza. Beatriz inhaló hondo, como si quisiera decir algo, pero una voz interrumpió el momento.

Alguien llamó a la puerta del baño. Era Mario, con su voz serena.

—Señor, ya llegó el papá de Vanesa, está entrando por el camino.

—Entendido —respondió Rubén.

Soltó despacio la mano de Beatriz, la miró y le apretó los dedos.

—¿Quieres subir a arreglarte un poco o prefieres ir conmigo a recibirlo?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina