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Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 631

En la sala, varios se acomodaron en los sillones, platicando con la calma de quien no tiene prisa.

La mayoría de los temas giraban en torno a asuntos familiares, esas cosas de la casa que nunca faltan. De vez en cuando, alguien soltaba algún comentario sobre el trabajo, pero nada que pareciera demasiado serio.

A mitad de la charla, Mohamed posó la mirada en Beatriz y preguntó de pronto:

—¿Tú y Emiliano Salazar se llevan bien?

¿El señor Salazar?, pensó Beatriz, arqueando las cejas con cierta desconfianza.

—Desde que regresé nos hemos cruzado un par de veces, pero no diría que somos cercanos. ¿Por qué lo preguntas?

—Nada, solo por curiosidad —respondió Mohamed, restándole importancia con un gesto.

Beatriz sabía que Mohamed ocupaba un puesto clave en Maristela, y su llegada inesperada a Solsepia solo podía significar que venía a atender un asunto importante. Preguntar de la nada por su relación con Emiliano no era cualquier cosa. ¿Acaso había problemas con el sistema administrativo de Solsepia? ¿Y Emiliano estaba involucrado?

No se tragaba eso de la "curiosidad", pero tampoco podía presionar más. Al final, cada quien tenía sus secretos laborales y no todo podía decirse en voz alta.

Mohamed cambió de tema, ahora dirigiéndose a Vanesa:

—¿No has hecho enojar a tu tío últimamente?

—¡No! —Vanesa respondió rápido, apartándose de su papá como si le hubieran echado agua fría.

—Más te vale no hacer enojar a tu tío —le advirtió Mohamed, señalándola con el dedo.

Rubén, sin rodeos, soltó su petición mirando a Vanesa:

—Mejor llévatela tú.

Vanesa frunció la boca, ignorándolo por completo. Se fue a sentar enfrente, abrazando el brazo de Beatriz como perrito faldero, con los ojos suplicantes.

Mohamed soltó una carcajada grave, con una mirada llena de ternura hacia la joven.

—El otro día tu tío me contó que quieres llevarte a tu tía a ver cómo juegan los hombres grandes. Si tienes el descaro, adelante.

—¡Ya les dije que solo es una broma de internet! ¿Cómo creen que haría algo así? —Vanesa se quejó, mirando a Rubén de reojo.

Pero Rubén la fulminó con la mirada, haciéndola agachar la cabeza.

Mohamed frunció el ceño y la reprendió con voz baja:

—Aun así, eso no se dice ni de broma.

En ese momento, Valeria entró a la sala, tirando de su delantal con el ceño arrugado.

—Señorita —llamó, interrumpiendo la plática.

Beatriz le dio unas palmaditas a Vanesa en el brazo, indicándole que la soltara. Ambas se dirigieron al comedor, donde Beatriz preguntó en voz baja:

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