—Pero…
—Cristian, dime, no quieres casarte ni tener novia, y tampoco te interesa ascender. ¿Qué es lo que quieres hacer?
Cristian iba a decir algo más, pero la pregunta de su jefe lo dejó sin palabras.
Otros podían poner como excusa a su familia, pero él no tenía ninguna. Así que, sin más remedio, tuvo que aceptar el traslado.
***
El jueves por la mañana, Beatriz no fue directamente a la empresa. En su lugar, le pidió a Liam que fuera a ver a Cristian para aclarar el asunto de Regina.
Quería saber si el traslado a la fiscalía y el adelanto del juicio eran para acelerar el proceso o si alguien intentaba protegerla.
Cuando Cristian vio a Liam, sintió una emoción extraña.
Tras un largo silencio, soltó:
—Ustedes duermen en la misma cama, ¿y solo se tapan con la cobija sin hablar de nada?
Liam: —¿Estás diciendo que el señor Tamez está detrás de esto?
—No estoy seguro, pero es lo más probable.
***
Liam le contó a Beatriz lo que Cristian le había dicho.
En ese momento, Beatriz acababa de llegar a la oficina.
Sobre su escritorio, tenía la información sobre el Grupo Brillante que Iris acababa de entregarle.
Apenas la había abierto.
Beatriz volvió a dejar el archivo a medio abrir.
—¿Dijo algo más?
Liam fue directo.
—Dijo que si tú y el señor Tamez solo se tapan con la cobija sin hablar.
En otro momento, se habría quejado de lo autoritario, prepotente y dominante que era el señor Tamez.
Pero ahora había aprendido la lección y no se atrevía.
Andrés tenía razón. Al fin y al cabo, eran marido y mujer. Aunque a Beatriz no le importaran esos comentarios, no significaba que a Rubén tampoco.
Quizá lo habían despedido precisamente por su falta de filtro al hablar.
«¡Qué difícil es la vida!».
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina