—Recupera la calma. En las familias como la nuestra, el éxito o el fracaso de uno nos afecta a todos.
Carolina se desplomó en la cama como si le hubieran quitado el alma, mirando a Dafne con los ojos vacíos. Era como si un golpe contundente la hubiera dejado sin fuerzas para luchar.
***
El equipo de relaciones públicas de Dafne aún no había organizado la entrevista cuando los abogados de Capital Futuro entraron en acción. Propuestas de acuerdo y advertencias legales llovieron sobre los escritorios de todos los medios de comunicación.
La familia Tamez era conocida por su discreción y por no buscar problemas, pero si los problemas los encontraban a ellos, no solían quedarse de brazos cruzados.
La directora del departamento legal de la sucursal de Capital Futuro en Maristela era una abogada de primera que había regresado de Toronto con Rubén. Su historial de victorias era público y su forma de manejar las cosas, implacable.
Cuando llegó a la habitación del hospital, Dafne todavía estaba allí. Vestida con un traje sastre negro y tacones color nude, entró sosteniendo un ramo de flores frescas y delicadas.
—Señorita Corrales, soy Lisa, del departamento legal de Capital Futuro.
—Vengo en nombre del señor Tamez para hablar con usted.
Carolina había oído hablar de Lisa. Jamás había perdido un caso. Cuando Rubén regresó de Toronto, todos asumieron que establecería la sede principal en Maristela, pero para sorpresa de todos, eligió Solsepia. Maristela se quedó solo como una sucursal, pero allí dejó a dos de sus personas de mayor confianza: Ignacio y Lisa. Ninguno de los dos era fácil de tratar.
—¿Hablar de qué?
Lisa, como si estuviera en su propia casa, acercó una silla y se sentó. Dejó su bolso Hermès en el suelo, sacó una tablet y, con un tono tranquilo, comenzó:
—Hablemos de los daños que la señorita Corrales le ha causado al señor Tamez.
—¿Qué daños le he causado yo?
—Empecemos por lo más simple. El teléfono del señor Tamez está valorado en treinta y seis mil pesos y contenía numerosos archivos y datos importantes...
»El señor Tamez está investigando quién filtró la noticia a la prensa. Si resulta que fue por su parte, señorita Corrales, las consecuencias legales serán inevitables...
Mientras hablaba, Lisa desvió su mirada hacia Dafne, que estaba sentada enfrente.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina