Entrar Via

Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina romance Capítulo 862

—Sí fue, pero no terminó. Se embarazó, y Dafne, temiendo que fuera un lastre para Thiago, la llevó a abortar. No contenta con eso, presionó a los directivos de la escuela para que la obligaran a disculparse públicamente delante de todos los alumnos y profesores. Ella se negó y abandonó los estudios.

—¿Y qué pasó después?

—Después, supongo que el destino los volvió a juntar. Esta vez, Thiago aprendió la lección: robó el acta de nacimiento de la familia y se casó con ella a escondidas. Se fueron a vivir juntos y, cuando Dafne los encontró, la chica estaba embarazada de nuevo. Dafne intentó la misma jugada, pero esa vez la relación se rompió por completo. A los veintisiete años, Thiago se casó por conveniencia con alguien de la familia Serrano de Maristela. Su matrimonio fue un desastre desde el principio: él le fue infiel y la amante quedó embarazada. La familia Serrano no lo toleró y se divorciaron.

—Con tía Dafne actuando de esa manera, ¿tío no hizo nada para mediar?

Rubén le tomó la mano y la masajeó con suavidad.

—Tu tío es un hombre de perfil bajo. En esa rama de la familia, tu tía siempre ha llevado las riendas.

Beatriz se quedó en silencio por un buen rato.

—¿En qué piensas?

—En que, de alguna manera, Thiago me da un poco de lástima.

Rubén esbozó una media sonrisa.

—La gente que da lástima suele tener su lado detestable. Compadecerse demasiado de otros es cargar con sus errores. Thiago tampoco es ninguna joya.

Alguien que arruina su vida de esa manera no merece compasión. Se atrevió a desafiar a su familia por amor cuando ni siquiera tenía con qué defenderse, y al final no solo se arruinó a sí mismo, sino también a esos dos bebés que no nacieron y a aquella chica.

—Este no es el camino a casa, ¿a dónde vamos?

—Al centro comercial. Mañana es el cumpleaños de Maurino, le encargué un regalo y tengo que recogerlo.

—Y hay algo más en lo que necesito que me ayudes.

«¿Que me ayude?», pensó Beatriz, girándose lentamente para mirarlo.

Su expresión era tan seria que a Rubén le pareció un poco gracioso.

La atrajo hacia él en un abrazo y posó la mano en su vientre, dando unos golpecitos suaves.

—Cuando volví de Toronto, además de traer a Alberto e Ireneo Urbina, vino otra persona conmigo. Se llama Lisa, es la vicepresidenta y gerente del departamento legal de la sucursal de Maristela. La próxima semana cumple diez años en la empresa.

Beatriz entendió al instante.

Capítulo 862 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ayer me despreciaste por coja, hoy me deseas por reina