—Le comunicaré su decisión al doctor Teodoro —dijo Roberto.
Roberto entendía la intención del anciano.
Era una forma de castigar al nieto para ofrecerle una disculpa al doctor Hernández.
No se trataba de no poder ofender a una jovencita, sino que, si esa chica sufría un desaire, el doctor Hernández estallaría en cólera.
Y Teodoro era un médico con conexiones en las más altas esferas.
—Roberto, eres un chico inteligente. Espero que la familia Calvo no se convierta en tu lastre.
Roberto se quedó en silencio.
Por supuesto que la familia Calvo no sería su lastre.
A él no le importaba en lo más mínimo lo que le pasara a la familia.
Al ver que su bisnieto no respondía, Fernando intuyó lo que estaba pensando.
Pero, ¿qué podía hacer Fernando?
Ya estaba viejo, no podía encargarse de todo.
Teodoro organizó que un chofer llevara a Cecilia a su casa, y antes de irse le prometió que Marcelo recibiría su merecido.
—Ceci, no te preocupes. Fernando todavía tiene el control de los Calvo; te aseguro que no permitirá que pases por este tipo de humillaciones.
—No me sentí humillada. —A Cecilia no le intimidaban los juniors malcriados como Marcelo.
Mientras no la apuntaran con un arma para obligarla a ceder, siempre tendría una forma de lidiar con esa clase de gente.
Lo único que temía era que Fernando se apiadara de su nieto y no quisiera castigarlo.
—Descuida, Fernando sabe qué es lo importante. Definitivamente no encubrirá a su nieto.
—Está bien.
Cecilia no le dio mucha importancia al asunto.
Si realmente llegara el momento de hacer que Marcelo asumiera la responsabilidad de sus actos, ¿acaso Fernando no sería imparcial?
Si nunca hubiera mostrado favoritismo, la familia Calvo no estaría en la situación en la que se encontraba hoy.
Al llegar a casa, Cecilia se desmaquilló y se metió a la cama.
Apenas se había recostado cuando recibió una llamada de Agustín.
—¿Ya estás en casa?
Parecía que Agustín tenía espías vigilándola.
—Me acabo de acostar —respondió, y el cansancio era evidente en su voz.
Agustín lo notó y le sugirió que descansara pronto.
—Mañana paso por ti al mediodía, así que puedes dormir hasta tarde.
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