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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 138

—Hoy no tengo tiempo.

Cecilia volteó a ver a Agustín. Él también traía un cubrebocas igual al de ella; Cecilia siempre traía repuestos.

Oscar siguió la mirada de Cecilia y vio a Agustín.

—¡No manches! Cecilia, ¿de dónde sacaste a ese galán? ¿Es mi cuñado?

Oscar tenía curiosidad. Agustín, que casi nunca pisaba lugares así, frunció el ceño al oír que le decían «cuñado». No entendía por qué Cecilia lo había traído a un cibercafé.

—Sí, ¿a poco no está guapo tu cuñado? —dijo Cecilia a propósito, notando la molestia de Agustín.

—Está muy galán —asintió Oscar.

Cecilia rio: —Buen ojo. Ábreme la máquina del fondo.

—¡Ahorita mismo! —Oscar sabía que se refería al privado de Cecilia. Era como un pequeño cuarto, con muy buen aislamiento de sonido. Nada que ver con el resto del local. El dueño decía que Cecilia pagaba anualidad, así que no le cobraban por hora.

Cecilia tomó la tarjeta de acceso y, viendo que Agustín seguía con el ceño fruncido, le explicó: —Aquí hay una puerta trasera que da al mercado, es más fácil huir por ahí. En cuanto al lugar... confórmate por ahora.

Al entrar al privado, Agustín notó que, en efecto, era otro mundo. El sofá era mucho más cómodo que las sillas de afuera.

—Descansa un poco. —Cecilia encendió la computadora.

Agustín desaprobó: —¿Te escapas de clases para venir a navegar por internet? —Si no, ¿por qué no ir directo a la escuela?

—No vine a navegar. —Cecilia no dio explicaciones. Entró en el sistema en un dos por tres, accedió a las cámaras de tráfico de la ruta y borró las imágenes donde aparecían ella y Agustín.

Capítulo 138 1

Capítulo 138 2

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