Al escuchar que Héctor preguntaba por Cecilia, Delfina se sintió incómoda.
Pensaba que ella era la favorita de su hermano. En cuanto descubrieron que ella era la verdadera hija de la familia Ortiz, la llevaron de regreso de inmediato.
Para que se reuniera con sus padres.
Pero cada vez que Héctor la buscaba, parecía ser por Cecilia.
Esto hizo que Delfina sintiera celos de Cecilia una vez más.
¿Por qué su familia seguía queriendo tanto a Cecilia aunque ya no fuera parte de la familia Ortiz?
Ella no había hecho nada malo, pero solo porque Cecilia vivió en la familia Ortiz en el pasado, su sombra estaba en todas partes.
Claramente ella era la verdadera hija, pero tenía que vivir bajo la sombra de otra persona.
—Mi hermana vino a clases hasta la tarde, escuché que tuvo un accidente anoche.
Aunque a Delfina no le gustaba que su hermano preguntara por Cecilia, tuvo que decirle la verdad.
—¿Le pasó algo? —Héctor no notó el disgusto en la voz de Delfina, solo le importaba saber de Cecilia.
—Parece que no le pasó nada, tal vez solo se asustó un poco.
Héctor suspiró aliviado al oír eso.
—Pásame con ella, quiero decirle unas palabras.
Delfina era una hermana obediente, así que tuvo que pasarle el celular a Cecilia.
—Hermana, mi hermano quiere hablar contigo.
Cecilia no tomó el teléfono de inmediato.
No tenía muchas ganas de tener contacto con Héctor.
—¿Para qué me busca?
Delfina:
—Se preocupa por ti, escuchó que chocaste ayer...
Cecilia no necesitaba la preocupación de Héctor.
—Dile que estoy bien y ya.
—Pero... —Delfina tampoco quería que Cecilia y Héctor hablaran, ¿acaso no era suficiente con que Héctor se preocupara por ella?
—¡No interrumpas mi clase! —Cecilia alzó la voz a propósito, dejando claro que iba para Héctor.
Héctor, furioso, le colgó.
Abril, que escuchó todo, comentó con sarcasmo:
—¡Hay gente que de plano es malagradecida!
Cecilia fingió no escuchar.



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