Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 350

—Entonces la relación de esa señora con Delfina es digna de análisis —comentó Raúl, observándolas con una sonrisa.

—Tío, ¿ustedes no sabían que Delfina tenía una pariente mujer tan cercana en el pueblo donde creció? —preguntó Cecilia con curiosidad.

—No teníamos idea. —Raúl negó con la cabeza.

De verdad no conocía a la mujer que iba con Delfina. Parecía una mujer de mediana edad, aunque se conservaba bastante bien.

—Qué raro. Delfina y ella son tan íntimas que parece que la trata como a su mamá.

Cecilia se tocó la barbilla: —¿Será alguna madrina o algo así?

Que Delfina reconociera a una madrina fuera y no lo dijera en casa también era un poco extraño.

—Si es su madrina, habrá que preguntarle a tu tía si sabe algo.

Cecilia también sacó su celular y le tomó una foto disimulada al perfil de Perla.

—Cuando haya oportunidad se la enseñaré a la abuela.

—Me parece bien. —Raúl vio que Cecilia y las demás ya habían visto suficiente chisme e indicó que era hora de ir a la casa de los Ortiz.

Llegaron a la casa. La empleada doméstica abrió la puerta y, al ver a Cecilia, se le escapó: —¿Ya volvió la señorita Cecilia?

Ivana, al oír la voz, pensó que era Delfina. Al salir y ver que era Cecilia, su expresión cambió ligeramente.

—¿Qué dices? Es Ceci.

La empleada corrigió de inmediato: —Señorita Cecilia.

A Cecilia no le importaba la actitud de Ivana. Le daba igual cómo la llamara la empleada. Lo que daba risa era la actitud de Ivana.

—Ceci, ya llegaste, entra rápido. Raúl, pasa, siéntate.

Arturo y Raúl casi se trataban como hermanos. Arturo quería quedar bien con Raúl para, a través de él, conocer al dueño detrás de Grupo Dorado. Detrás de Grupo Dorado seguro había un pez gordo; si lograba convencer a Raúl de que le hiciera el puente para que ese personaje invirtiera en sus proyectos, estos arrancarían de inmediato.

—Hace ratito me pareció verla. Estaba con una señora, muy risueña y platicadora. Pensé que estaba con usted, tía.

—Quién iba a decir que al llegar la veríamos a usted aquí.

—¿Viste a Delfi con alguien más? —Ivana no lo creía del todo.

¿Acaso Josefina quería meter cizaña? Pero no le parecía que esa chica tuviera tanto cerebro para eso. Ivana miró inconscientemente a Cecilia; si alguien quería meter cizaña, tendría que ser Cecilia, ¿no?

—Yo la vi, pero tampoco estoy segura de si era Delfi. Igual y vi mal, ¿verdad?

Josefina lo dijo solo por molestar.

—Entonces seguro viste mal —negó Ivana tajantemente.

Cecilia no dijo ni una palabra en todo el rato. Si hubiera dicho algo, entonces sí habría parecido que quería meter cizaña.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana