Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 397

—¿No te dije que nos encontramos de casualidad hoy?

Arturo explicó con torpeza:

—Hace un momento dejó su bufanda en el hotel y Antonio fue a recuperarla, por eso ella me ayudó a salir.

—No hay nada entre nosotros, Ivana, no te enojes.

Arturo se acercó para contentar a su esposa.

Pero Ivana no se sentía nada tranquila.

—Si tu asistente no te estaba ayudando, ¿qué hacía recogiéndole la bufanda a ella? ¿Son muy cercanos?

Le parecía que nada tenía sentido; era obvio que Antonio, siendo un hombre joven y fuerte, debería haber sido quien ayudara a Arturo a salir.

—Es que Perla dijo que los tacones la estaban lastimando, así que le pidió a Antonio que le hiciera el favor. No tiene nada de malo.

—Ivana, después de tantos años, ¿aún no me conoces?

—¿Cuándo he andado de mujeriego?

—Además, si fuera a buscarme una amante, cualquiera buscaría a una joven y bonita. Ella no es más guapa que tú y tampoco es joven, ¿para qué la querría?

Arturo rodeó los hombros de su esposa:

—Ay, mujer, han pasado tantos años y sigues siendo igual de celosa.

Ivana tuvo un momento de duda:

—Es cierto, ya no somos jóvenes.

No solo Perla; ella tampoco lo era.

—¿Quién sabe? A lo mejor te gustan las feas.

Ivana le lanzó una mirada fulminante a Arturo.

Arturo se atragantó:

—No estoy ciego.

—Me has dado dos hijos, nunca te traicionaría. ¿Por qué buscaría a otra?

—Ya, ya. En aquel entonces te dejaste llevar por chismes, dijiste que Perla tenía malas intenciones y la echaste de la empresa.

—En todos estos años no hemos tenido contacto. Ahora ella es maestra de secundaria, es imposible que tenga algo que ver conmigo.

—¿Todavía vas a desconfiar?

Ivana se quedó callada.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana