—¿Verdad que sí?
Tatiana también pensaba que Aurora tenía mala suerte.
—Sin embargo, mientras tenga la cabeza en su sitio, le irá cada vez mejor.
En su opinión, Aurora no era de las que se dejaban manipular por su madre. La chica parecía dócil, pero en realidad sabía utilizar a la familia principal para mantener a raya a su madre.
Tatiana pensaba que tener un poco de astucia no era malo, siempre y cuando no perjudicara a la familia.
—Cambiando de tema, ¿tienes tiempo esta tarde? ¿Quieres venir conmigo a ver una filmación?
Tatiana iba a visitar el set de rodaje. Como Helena había mencionado lo de meter a su hija en el medio, pensó que Cecilia podría estar aburrida y quiso llevarla a distraerse.
—Tía Tatiana, no me da curiosidad el mundo del espectáculo y no tengo planes de entrar en él.
—No pasa nada con ir a divertirse un rato. Tu abuelo dice que has estado muy cansada estudiando, con los nervios de punta, y necesitas relajarte.
—El lugar al que vamos es muy animado.
—¿Tienes algún famoso que te guste? Quizás lo veamos y puedas pedirle un autógrafo.
Cecilia realmente no tenía ningún ídolo, pero Josefina sí.
Y se enamoraba de uno diferente cada semana.
—¿Podré ver a Lorenzo Carrasco?
Cecilia recordaba que el actor favorito de Josefina era Lorenzo. Si conseguía su autógrafo, sería mejor que regalarle diez cosas distintas.
—Qué casualidad, Lorenzo está ahí hoy. Justamente voy a visitarlo a él.
Al ver que la chica finalmente mostraba interés por alguien, Tatiana suspiró aliviada.
El abuelo temía que Cecilia se enfermara de tanto estudiar y quería que sus nietos la sacaran a pasear, pero todos estaban ocupados.


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