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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 435

—Tío, hoy no podré salir a pasear, tengo que regresar a Villa Solana.

Cecilia sostenía la tarjeta que Cristóbal le había dado, con una mezcla de risa y llanto.

Su tío la estaba tratando como a una niña chiquita.

—Entonces quédate con la tarjeta. Cuando vuelvas a Villa Solana, vete de compras con tus amigos para que se te pase el susto.

Cristóbal sabía que su sobrina tenía el examen de admisión a la universidad y que era imposible retenerla.

—Acepto con gusto la generosidad de mi tío.

Cecilia guardó la tarjeta con naturalidad.

A la familia Ortega no le faltaba dinero, y a los hombres de la casa les encantaba regalar tarjetas como si fueran dulces.

Cecilia ya estaba acostumbrada.

En Año Nuevo, todo el dinero que recibió fue en forma de tarjetas bancarias.

—Si no te alcanza, me avisas.

Cristóbal no mencionó a Tatiana, pero Cecilia sabía perfectamente por qué era el regalo «para el susto».

El tío y la tía se querían mucho de verdad.

Cristóbal tenía miedo de que ella le guardara rencor a Tatiana por lo sucedido y estaba tratando de compensarlo.

Cecilia jamás culparía a su tía por haberla llevado al set.

Tatiana no tuvo tiempo de ver a su sobrina; temprano en la mañana la llamaron a la estación de policía.

La policía había encontrado una pista y ella fue a colaborar con la investigación.

Al salir de la estación, escuchó que unos paparazzi casi se meten a la habitación de Lorenzo, así que Tatiana, sin tiempo ni para respirar, se fue directo al hospital.

Lorenzo ya estaba despierto.

Con todo el alboroto de los fotógrafos hace un rato, no había podido descansar bien.

En ese momento estaba desayunando.

—Tatiana, lamento causarte tantos problemas —dijo Lorenzo con culpa al ver las ojeras de ella.

—Qué bueno que lo sabes. Recupérate pronto, el director Ireneo ya dijo que te esperará a que te pongas bien para seguir filmando.

Lorenzo se sorprendió un poco. A Ireneo le encantaba competir con otro director del medio, y este incidente había retrasado la producción. ¿Acaso no había pensado en reemplazarlo?

Lorenzo no la habría pasado nada bien.

Aunque no hubiera sido intencional, a nadie le importaría.

Aprovecharían la oportunidad para derribarlo y que el siguiente en la fila pudiera subir.

Todos estarían esperando su caída.

—Si quieres agradecerle en persona, por ahora no será posible —le dijo Tatiana sin ocultarle nada.

—Mi sobrina está en tercero de preparatoria. Vino para una competencia, pero ya tiene que regresar a Villa Solana.

—Tiene muy buenas calificaciones, ¿eh? —comentó Lorenzo con admiración.

El concurso de matemáticas era algo importante; si esa jovencita había ganado el primer lugar, demostraba que era muy inteligente.

—Entonces, ¿volverá a Viento Claro cuando termine los exámenes?

El agradecimiento personal no podía ser falso; podía posponerse, pero no olvidarse.

—Seguro vendrá cuando termine el examen de admisión a la universidad. Si todo sale bien, estudiará la carrera aquí en Viento Claro.

Lorenzo entendió. Para darle las gracias en persona, habría muchas oportunidades en el futuro.

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