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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 441

—Solo dije que este año presentarás el examen de ingreso a la universidad; esa es la bendición más sincera de tu ídolo para ti.

—Hablando de eso, tienes que echarle ganas.

—Conocí a Lorenzo, y si en el futuro me llega a preguntar a qué universidad entraste, me daría vergüenza decirle si te va mal.

Al escuchar esto, Josefina pensó que si su ídolo iba a estar pendiente de sus estudios, no podía fallar.

Tartamudeó un buen rato antes de soltar:

—¿Y qué hago entonces? Con mis calificaciones actuales, si no entro, elegiré cualquier universidad patito que quede cerca de casa.

—Mi mamá tampoco espera que sea una genio; solo quiere que me arregle bien para conseguir un buen yerno en el futuro.

Cecilia pensó en el carácter de la tía Tatiana; era verdad que ella sería capaz de decir algo así.

—Pero si no eres lo suficientemente brillante, las otras familias también sopesarán los pros y los contras.

—Es mejor valerse por una misma, así tienes el derecho a elegir.

—Si no, solo te quedará casarte con esos mujeriegos o con algún viejo feo y panzón por conveniencia.

—Y si esos tipos tienen aficiones oscuras, te irá peor.

La cara de Josefina cambió de color al imaginarse casada con un viejo asqueroso y gordo, mientras que el hombre de Delfina era Ramiro y el prometido de Cecilia también era un galán.

¿No quedaría ella en ridículo comparada con ellas?

Y si encima tenían vicios raros, como violencia doméstica… Josefina sacudió la cabeza frenéticamente:

—Entonces mejor me pongo a estudiar en serio.

—¡Por favor, dile a mi ídolo que sin falta entraré a una buena universidad!

En los últimos meses, se quemaría las pestañas estudiando para sacar buenas notas.

Cecilia no esperaba que el efecto del ídolo fuera tan grande.

Aunque, siendo realistas, Lorenzo estaba tan ocupado que probablemente ni se acordaría de una fanática pequeña como Josefina.

—Está bien —accedió Cecilia para calmarla.

Josefina había ido a recogerla al aeropuerto y, por supuesto, ya había organizado dónde ir a comer.

Ambas fueron a un buffet de mariscos.

Con el consuelo de la buena comida, gran parte del cansancio de Cecilia se disipó.

La comida se prolongó por dos horas.

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