—Ahora no se la voy a poner a Lorenzo en la cara. Para una herida tan pequeña, ponérsela aquí no debería afectar nada.
Claramente, Tatiana no tenía ninguna intención de escuchar a Magnolia.
Además, en cuanto consiguió el ungüento, tomó un poco y se lo encargó a un amigo para que lo analizara en el laboratorio.
Si era nocivo o no, los resultados saldrían muy pronto.
No es que desconfiara de Cecilia; lo hacía para proteger a su sobrina.
Tatiana siempre había sido muy rigurosa en sus asuntos.
—Está bien, esperaremos a que regrese mi maestro —dijo Magnolia, quien todavía quería llevarse la crema para analizarla.
Al principio quiso llevarse el frasco entero, pero al saber que Tatiana no aceptaría, dijo que solo tomaría un poco.
Tatiana tampoco aceptó eso.
Ceci había dicho que quedaba muy poca crema para las cicatrices y que no debía desperdiciarse, de lo contrario, ¿qué harían si no alcanzaba?
Magnolia no pudo convencer a Tatiana, así que intentó persuadir a Lorenzo. Pero, para su sorpresa, Lorenzo estaba decidido a escuchar a su mánager, lo que hizo que Magnolia casi se fuera de espaldas del coraje.
No tuvo más remedio que salir a buscar a su profesor para traer refuerzos.
Tatiana le aplicó el medicamento a Lorenzo.
Apenas terminó, vio que Magnolia regresaba.
—¿Se le ofrece algo más, doctora Acosta? —preguntó Tatiana con una sonrisa falsa.
¿Cómo es que esta chica no tenía ni una pizca de sentido común?
¿Acaso iba a permitir que surgieran chismes entre su artista y una doctora del hospital?
—Nada, solo observo. Si Lorenzo tiene alguna reacción alérgica por la crema, queremos estar listos para tratarlo a tiempo.
La excusa de Magnolia fue bastante buena.
Tatiana ya no pudo correrla.
—Entonces le agradezco la molestia, doctora Acosta. Ya no quedan muchos médicos tan dedicados y responsables como usted. Cuando nuestro Lorenzo salga del hospital, seguro le mandamos hacer una placa de reconocimiento.
Al ver que Tatiana decía eso, Lorenzo también intervino:
—Sí, en cuanto me den el alta se la enviamos.
Magnolia se atragantó con sus palabras. ¿Acaso le importaba una placa?

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